El abuelo, amigo de ese abuelo, que también es mi padre ,cuenta a su vuelta que su nieto ha cumplido un deseo: verle.
Y lo ha hecho porque la ONG “Make a Wish“ se lo ha hecho realidad. El niño de 11 años enfermo de un cáncer terminal, pidió que su abuelo fuese capaz de superar su miedo a volar y correr a su lado.Y el abuelo apostó todos sus miedos a perdedor y cruzó los cielos de la mano de los voluntarios de la ONG.
En la comida nos hemos emocionado con el relato. Al pequeño le queda poca vida, nos cuenta mi madre, y como a otros tantos y tantas niñas y niños en esa misma situación, la Fundación le ayuda a cumplir un deseo. Cualquier deseo.
Y al hijo de los jóvenes españoles emigrados al país de las expectativas y las grandes esperanzas, no se le ocurrió otro deseo que tener a su abuelo cerca. Al abuelo español, malaguita, del Málaga,del Cautivo, con terror a los aviones…. al abuelo, ahora héroe infinito en la corta historia del nieto.
Cuando era algo más joven y mi hijo más pequeño una angustia me alcanzaba en mi carrera por conciliar el sueño alguna que otra noche : si no despertase al día siguiente ¿quién se daría cuenta de que mi niño está solo en casa?
Cuando era más pequeña y mi padre muy joven solíamos ir a merendar churros con chocolate los domingos por la tarde.Me encantaba pasear con mis hermanos y con mi madre todos de la mano por las calles de la Trinidad, hacia una cafetería llamada “El Tiburón”. Me recuerdo solícita pidiendo al cielo que esos momentos se repitieran siempre por siempre siempre.Y me imaginaba proyectada en el futuro como una gran cientítica, descubridora de la fórmula de los deseos.
Algo más mayor cuando el recuerdo me asistía en los exámenes de matemáticas imaginaba una compleja función polinómica ocupando tres pizarras y dos clases más allá de la mía resolviendo toda mis preocupaciones.
En C.O.U., cuando el mismo recuerdo me hacía sonreir en algún momento de despiste llegué a pensar que el teorema de Taylor más que fundamentar la precisión de una calculadora debía haber planteado soluciones al complejo cálculo que supone formular un deseo.
Un día de miedo y zozobra escribí en mi antiguo blog que deseaba encontrar un San Jorge que matara monstruos por mi y que cuidara de mi niño si yo, algún día fuera nube…
Hoy es otro día cualquiera, perfecto en su insignificancia.
Así que pide un deseo.
Es tuyo.
Cálculo preciso.


Deseos dulces como nubes de caramelo en este año, en el que las guerreras conquistan con ternura y arrojo lo que por derecho les corresponde. ¿Qué decir de tu entrada? Me quedo sin palabras cada vez que la leo, sencillamente emocionante. Gracias.
Sin palabras…y completamente emocionada. Gracias.