Comprendiendo la innovación social y su capacidad para crear empleo


 Hace algunos días alguien me preguntaba que había pasado con mi  activismo declarado sobre la Responsabilidad Social de las Empresas que parecía haber quedado relegado a un segundo plano a juzgar por mis posts sobre innovación social.Le contesté que era una tendencia con la que me iba identificando durante mi última etapa en la Diputación de  Málaga. Hoy por hoy la RSE me interesa como estrategia empresarial de innovación social, es decir,  cuando deja sentir sus efectos  positivamente en la resolución de problemas sociales  o ambientales y especialmente aquellos que afectan a la calidad de vida de los trabajadores y a la situación de desventaja laboral de las mujeres.

Personalmente sigo creyendo en aquella RSE con la que nos ilusionó Kofi Anan, la del Global Compact, con las empresas  como embajadoras de los derechos sociales y de las libertades civiles, gracias a la ventaja que les proporciona la única ley que no parece entender de fronteras como es la ley de libre mercado.Pero pienso que para avanzar en la RSE  es necesario contar con un marco político  que favorezca el desarrollo económico sostenible o socialmente responsable, donde los operadores económicos y sociales, públicos y privados, y el mismo Gobierno, entiendan que el emprendimiento, los negocios, en general, y su impacto en el mercado, han de dar respuesta efectiva  a los retos y a problemas sociales, como el desempleo; que es absolutamente lo contrario, a “hacer negocios” con estos mismos problemas como  promueve el paradigma económico neoliberal.Este marco daría, obviamente, una nueva orientación a las políticas activas de inserción laboral, especialmente para los colectivos más vulnerables, hacia programas que incentiven  la creación de empresas sociales, de negocios de innovación social, que desarrollan servicios y productos para los integrantes de la  base de la pirámide social, desde su doble condición de “empleables” y consumidores. Y más. Porque este nuevo marco daría cobertura, también, a otras políticas ahora en el punto de mira de los recortes presupuestarios  como las de cooperación al desarrollo y 0,7% ¿ por qué no considerar la capacidad  de nuestros programas de Ayuda Internacional , (como los de reconstrucción tras catástrofes naturales o conflictos bélicos) de “ayudar” también a nuestras pymes socialmente  responsables a ampliar su mercado? ¿no pueden contribuir a la internacionalización del sector con su participación en estos programas?

Si algo he aprendido de mi experiencia de trabajo  para impulsar una Gobernanza de las políticas de empleo, a nivel local, basada en la Responsabilidad Social Compartida como principio transversal, es que su éxito radica en implicar a los representantes de aquellos agentes del territorio,  empresas, instituciones y sociedad civil que son verdaderos promotores de innovación social y  en crear un entorno colaborativo de conocimiento alrededor de su visión sobre los problemas sociales y los resultados de su intervención innovadora en los mismos. La creación de este entorno sigue siendo para mi  un reto profesional: cómo configurar una comunidad de conocimiento integrada por innovadores que se impliquen en un cambio que trascienda de la gestión eficiente de programas públicos de empleo o  programas de Responsabilidad Social Empresarial. Innovadores  dispuestos, en definitiva , a transformar los sistemas (económico, político y social) en lugar de destinar y buscar ingentes recursos y esfuerzos para que la comunidad, especialmente a los más vulnerables, aprenda a  sobrevivir en la marginalidad de dichos sistemas. Si, suena idealista. Pero sin idealismo no hay esperanza. Y sin esperanza ningún atisbo de cambio. Es lo que tiene emprender, que te empuja a entender la esperanza como un estado de supervivencia, de permanente conquista, donde   el riesgo , la pasión y la frustración te empujan siempre hacia un origen incierto.

Entiendo que la innovación social es la respuesta a un reto, a un problema cuyo resultado es más que una cifra: es un cambio cultural para la comunidad, que permite su avance en condiciones de equidad y respeto  ambiental. Por ejemplo: no es lo mismo que para reducir la tasa de desempleo  planteemos programas con retos/objetivos  del tipo “necesitamos que al final del proceso formativo  el 40% de los alumnos tengan un contrato laboral “ que  “necesitamos un proyecto que proporcione empleo regular al 40% de los desempleados del Distrito X”. Este segundo planteamiento invita a la innovación social porque  el objetivo a conseguir es la integración de las personas mientras que para el primero las soluciones pueden encajar perfectamente en los programas clásicos de inserción cuyo compendio de ineficacias viene recogido en la reciente reforma laboral.

La inserción laboral es circunstancial porque encontrar un trabajo no te hace empleable para siempre. Sin embargo, la integración laboral es mucho más que eso : es una dinámica individual (subjetiva) y social (pública) para el empleo sostenible que  responde con éxito a políticas de responsabilidad social compartida.

La innovación social  requiere de  políticas públicas, de acciones lideradas por ciudadanos  concretadas en fórmulas de negocio para el mercado, que tienen a la persona  y al planeta en el eje de sus actuaciones, al conocimiento y la tecnología como instrumentos de actuación  y a la sociedad como beneficiaria final.

Los innovadores sociales son reconocibles por:

  • Su carácter emprendedor
  • Hablar de comunidad, de ciudadanía, en lugar de  mercado  y reconocerla como la mejor aliada para su idea de negocio
  • Su confianza  en la tecnología, la ciencia y el conocimiento compartido como catalizadores del progreso en igualdad
  • Por sus profundas convicciones éticas de justicia con las  personas  y  con el planeta, valores que impulsan toda su actividad emprendedora

En la Europa de la Estrategia 2020 los negocios inclusivos y los negocios por la base de la pirámide emergen en el ideario de la innovación social por su impacto sobre el empleo. Son negocios de base tecnológica, socialmente innovadora, enfocados al  diseño, producción y provisión de productos y servicios para un segmento cada vez mayor de la base de la pirámide al que el Estado empieza a marginar y a trasladar el interés por el mismo a las grandes empresas.

Frente al “gran negocio” de los “grandes problemas” surgen las “empresas sociales”,  enfocadas hacia el empoderamiento de los nuevos grupos vulnerables postcrisis que emergen con fuerza en la comunidad, nuevos grupos sociales que desconocían la pobreza y cuya  “preparación social” les convierte en activos necesarios para el éxito económico de este tipo de empresas. Por tanto y aunque podrían darse coincidencias, estas empresas sociales no son empresas de inserción en las que su actividad está claramente enfocada a conseguir la inserción social de personas en exclusión con un itinerario en transición para el empleo. Aunque la ley  exija viabilidad económica al proyecto, las empresas de inserción dependen en gran medida de la existencia de cláusulas sociales en el  mercado público y de serios programas de RSE. Las empresas sociales, en cambio, dependen de su capacidad de crear mercado con soluciones  sociales,económicas y ambientales para y con su comunidad.

La estrategia europea 2020 recoge el reto de dar cobertura  a estas nuevas empresas sociales, como alternativas viables al modelo precario de liberalización de los servicios del sector público que nuestro Gobierno presenta ante Europa como la única vía para salir de la  crisis, crear empleo y dar curso a la vez a su obsesión por el déficit cero. Pero para que el Programa de innovación social comunitario tenga éxito necesitamos que Europa esté dispuesta a recuperar el liderazgo mundial en reconocimiento de derechos sociales y ciudadanos. Y que sus Gobiernos confíen  más en el poder ciudadano que en el “Santo Mercado”.

De ahí el papel protagónico de las nuevas  empresas sociales  en la Europa de la Innovación social ya que enfocan la gestión de estos retos sobre la base del perfil del emprendedor- innovador social que señalé antes. Por eso son candidatas perfectas a establecer alianzas con el sector público  introduciendo la innovación social en el gobierno de los problemas sociales para mantener las condiciones de igualdad en el ejercicio de derechos fundamentales como la sanidad, la educación y el empleo, pero por encima de todo, para generar un cambio cultural en la sociedad  hacia una conciencia del valor compartido sobre un principio fundamental : que la vida no es negocio para el mercado.

Y ese es el verdadero reto de aquel Gobierno que no quiera plegarse a las exigencias de los mercados financieros,es decir , obligarse, por  primas de riesgo,  a poner precio  “low cost” a algo incalculable como es la vida de los ciudadanos a los que representan.

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One thought on “Comprendiendo la innovación social y su capacidad para crear empleo

  1. la responsabilidad social compartida como principio transversal que citas nos obliga a poner en común el conocimiento. Cada vez encuentro más arguementos para continuar con el proyecto y más material.

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