Narrativa de la Ciudad

 


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Viendo la exposición de Tracy Emin en el CAC de Málaga, magníficamente asesorada por un curador internacional, entendí que “entender “ el arte es comprender la misma vida. Y pensaba que quizá por eso, los museos y los contenedores culturales en general  deberían ser lo más aproximado a un contenedor de vida, a una especie de “útero” que acoge la vida, la existencia  que se comparte y se recrea en la  biografía ajena y en la de una misma.

Tracy Emin es desgarradora y tierna. Tenemos además de alguna desgracia en común, la suerte de una tierna influencia de nuestro padre y las mismas taras que la socialización de género nos ha proporcionado a las mujeres.

Yo comparto con Tracy Emin su propia vida que es la mía, la de aquella Europa PRE-post Thatcher, la decadencia del sistema, la partida de alguien, la identidad que nos acompañaba  a los trece esa que quedó marcada en mi desgastado pupitre.

La retrospectiva de Emin es la misma vida de las mujeres al filo de la vagina: es el sexo, son los abusos, es la concepción y el aborto y la menstruación y todos sus periodos.

Es la misma vida marcada por los detalles desgarradores que pautan la infancia y la adolescencia de las niñas tocadas.

Pero también es papá llegando del trabajo y el grupo de chicos  al que siempre miras con asco y es tu misma imagen asociada a la de aquella  chica del barrio que “sexuaba” sus trece años en callejones oscuros, portales sucios, en descampados con trenes de lejos y accesos absurdos.

En el contenedor de la vida los objetos de otro tiempo  son reconocidos como pertenencias de la memoria y están obligados, por su propia narrativa ,a dar sentido y sentidos a nuestros recuerdos: aquellas bragas tendidas en algún balcón, unos sostenes descoloridos, unos zapatos mal pegados o una mancha pegajosa en la falda, el nombre del presunto en el ascensor o la misma Merchi contando su primera vez y su segunda y su tercera y todas las incontables.

(Tracy lo sabe )

En el catálogo de contenedores de la vida el colegio puede ser la recreación del  fracaso del sistema (de todos los sistemas) y el edificio de oficinas una avería permanente en el conocimiento y una adivinanza para el que crea.

Creo que las ciudades tienen una biografía social que sólo la cultura puede transmitir y salvaguardar.

Y que por eso tenemos la responsabilidad de darle espacio , de no asfixiarla en los trámites ni convertirla en el monopolio de una élite que pone precio a la carga de subjetividad que para ellos merecen sus abultadas cuentas corrientes.

La cultura reivindica espacio porque la ciudad le pertenece por derecho propio.

Como los recuerdos al hombre y como esa parte de la historia que nos pertenece a las mujeres.

La historia de la ciudad , de mi ciudad y de la tuya, se construye sobre la base de una narrativa contestataria que sucede en todos sus barrios y que se cuenta, allí donde se puede y en el momento que dejan.

Como quien quiere salvar un secreto.

 

 

8 thoughts on “Narrativa de la Ciudad

  1. Tal vez sea necesario que sigan existiendo esos obstáculos y monopolios para que el arte siga siendo arte por y a pesar de todos ellos, por encima de todo; quedando únicamente al alcance de quienes se preocupan de acceder a él.
    En cuanto a los dolores que padecen los corazones, no es por solidaridad oportunista, pero siempre he creído que -aunque no siempre, faltaría más- el corazón de la mujer es más profundo y obscuro, y que pocos hombres estamos llamados a poder siquiera atisbar los reflejos de la luz en sus lagos de lágrimas. Amén.

  2. Acaso podríamos decir que la obra de Emin emplaza una dialéctica de identificación y alienación de narrativas de vida. En tal medida, el marcador “duro” de lo radicalmente privado (la experiencia traumática, incompartible por definición) se torna en un medio de “homologación” de biografías. Por ejemplo, el detalle biográficamente distintivo de la artista, a la par anecdótico y tanático—como aquella cajetilla Benson & Hedges arrugada o la medicación para el aborto puestas en vitrina—ampara la proyección de la experiencia privada del espectador/a, como si en ese encuentro imaginario entre dos experiencias privadas se delinease un terreno común. Una intersubjetividad de a uno, digamos.

    Sin embargo, algo en lo que hay que reparar es en la obra de arte como espacio de socialización (tu texto mismo da cuenta de ello) que nos lleva, tal cual lo dices, a esa noción de ciudad. Pienso, entonces, en esos recorridos por calles, por bares, por museos (visitas express, muchas veces) que, contra lo que muchos creen, no sólo se hacen en el “aquí y ahora” porque también se hacen hacia el mañana. No como quien salva un secreto (guardándolo en tanto tal), sino como quien lo desvela. Como quien se confiesa a medio camino de una promesa y de una plegaria.

    P.S. Lindo post, as usual.

  3. Hola Ana,

    Por fin consigo manifestarme! WordPress.com está censurado en China (no llego a entender los criterios de la censura china para decidir que webs censurar y cuales no, ahora mismo Amnistía Internacional no está bloqueado pero tu blog sí). He conseguido seguirte a través de un proxy que me permitía leer tus post pero no dejar comentarios, ahora he encontrado un proxy mejor! que me permite dejar comentarios, así que aprovecho para saludar.

    Me ha gustado mucho tu post sobre Tracy Emin, siempre animando a la reflexión. Tienes razón al afirmar que la cultura necesita del impulso y el apoyo público, y que el mercado muchas veces puede secuestrar el arte para uso exclusivo de los pudientes. Sin embargo, me parece más difícil aceptar que el arte deba usarse con fines de socialización ni políticos: es muy complicada la relación arte-instituciones públicas, y puede convertirse en peligrosa. En este sentido China está repleta de penosos ejemplos. Pero, más cerca, recuerdo antes de dejar Barcelona, lo absurdo de escuchar en una emisora local, un programa de inmigrantes latinos dedicado a la música latina,… salsa, merengue, bachata, presentado por caribeños hablando en catalán (si no, no hubiesen podido acceder a las subvenciones locales).

    Por otro lado, el componente político o social de una obra personal, por muy loable que sea, no podrá dar por si mismo la categoría de arte a una creación. Hay muchas maneras de decir las cosas, pero para poder comunicar de la manera que lo hace el artista, es decir, directamente con la esfera más íntima y secreta del interlocutor, hace falta…mucho arte (ja, ja).

    En fin, que el otro día me acorde de esta chocante Tracy Emin que había conocido gracias a tu blog, viendo una representación genial de Lulu, de Berg. Dos maneras distintas de transmitir una reflexión muy parecida, creo que ambas lo consiguen con creces.

    Un gran beso.
    Sara

  4. Supongo que esos paralelismos, solemos encontrarlos en personas que nos son cercanas, y como he leido, tenéis en común pasados, presentes, y el peso de años retrógrados encima para erigir un futuro decente y digno. Sí, es una especie de mural, la vida, y creo que ella sabe perfectamente donde colocar sus vivencias, y qué transmitirnos con ellas. Me gusta porque es cercana, porque muestra cosas con las que todos nos identificamos, y las desnuda, tal cual las ves, son. El arte a veces es enrevesado, otras es bello, pero no trasmite nada, esta vez, sí, puedes olerla mientras ves sus historias expuestas, y puedes sentirla, y sentir que estuviste ahí, o pasaste lo mismo.
    Es alguien que se nutre de cosas sencillas, y sabe darlas un nombre, siempre, el adecudado: verdad, y mas verdad.
    Es un placer venir por aquí, Ana, y mas cuando hace tiempo que no hablamos, que estamos liadísimas, y que todo es imposible… estando apenas a unos kilómetros larguísimos…
    Te dejo un beso, y mi deseo de que tus navidades sean blancas, y preciosas. Bing Crosby lo canta muy bien…
    Te quiero mucho, no me-lo olvides.

  5. FELIZ 2009¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡ PRECIOSA, VAMOS A POR EL AÑO NUEVO CON UN PAR, E ILUSIONES DE ESAS QUE MATERIALIZAREMOS, PORQUE NOSOTRAS SOMOS MUCHO, Y SABEMOS HACERLO. Vamos, que nuestra naturaleza hará mucho por propiciar un año precioso, y grande.
    Un beso fuerte, nos debemos call ya¡

  6. Para que luego alguien se atreva a decir que no hay magia en este mundo de mierda. Hacia un montón que no pasaba por tu libreta de letras, la otra, y esa me ha llevado a ésta, nueva y límpida, y como un tiro en la frente, la señorita Emin, a la que he visitado hoy en el CAC. Hoy. Ni una hora. Magia. Energia. Juas.

    Todos somos Emin, todos hemos visto algo de nosotros allí dentro.

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