Can things get better? (Yes, they can)

Hace unas semanas mi hermana me preguntaba con cierta desesperación si creía que las cosas en España mejorarían.El contexto en el que la pobre me formulaba la pregunta era algo desolador.

Seis meses en el paro, su pareja aceptando trabajos precarios y una pequeña familia a la que sacar adelante tras una decisión arriesgada pero hermosa como la de ser madre por segunda vez pasados los 35.

Mi hermana pertenece a ese grupo de desempleados que abandonó los estudios universitarios pronto pero que aprendió idiomas gracias a sus trabajos en Europa y que terminó forjándose una carrera “ocupacional” que  sólo interrumpió cuando nació su segundo hijo.

Cuando quiso incorporarse de nuevo al mercado de trabajo las cosas, como eran estadísiticamente de esperar,se tornaron muy difíciles, y,en ocasiones,rozaron la humillación personal y profesional.

Al principio tuvo que aceptar lo que fuera aunque no a cualquier precio.

El asunto era estar activa,explorar el mercado, reconocer cuáles eran sus nuevas limitaciones y cómo habían evolucionado aquellas que llevaban acompañándola toda la vida.

Pasaba el tiempo.Los contratos apenas superaban los tres meses de prueba y nunca recogían el epígrafe real de la actividad para la que había sido contratada.Me confesaba, resignada, que a pesar de su edad y sus responsabilidades familiares se sentía igual que cualquiera de sus compañeras de 20.Las condiciones del mercado  trabajo la habían sumido en un”esquizofrénico”conflicto intergeneracional:demasiado mayor para el empleo, demasiado joven para la vida.

Sin embargo no desistió, ni un minuto.Cuando terminaban los contratos ella seguía con sus estudios de alemán y su voluntariado.

El miércoles recibimos la noticia de su selección definitiva para un puesto de recepcionista en un hospital privado de Málaga.Encontró la oferta en internet, en los buscadores virtuales de empleo en los que es ya toda una experta y a los que ha dedicado, al menos, tres horas diarias a la búsqueda activa.

Parte de su éxito se debe a los sabios consejos de su intuición y a su imbatible optimismo(que no ha evitado escenas de mal humor y desesperación).Supo erradicar de sus entrevistas el término “parada” y  aprendió durante las mismas a poner  en valor sus dotes de madraza y voluntaria dispuesta siempre a ayudar a los demás.

Las cosas han mejorado para ella. También para mi por la parte de felicidad que me toca.Creo que su esfuerzo ha sabido ser recompensado por este injusto mercado y que,quizá, haya sido una mano invisible la que,en forma de corazonada, ha guiado sus intereses hacia el lugar y la persona oportunas.

Hace poco, en Madrid,una Orientadora Laboral, que trabaja en Oviedo me comentaba,feliz, que para calmar los nervios de los/as alumnos/as  que se enfrentaban a sus primeras entrevistas de trabajo, les confesaba tener un secreto para que todo les saliera bien: Ella daba suerte.

Obviamente le pregunté cómo se lo tomaban. Resultaba que tras recibir este “esotérico” consejo
crédulos e incrédulos terminaban  abrazados a ella.

Lo interpreté como una forma de agradecimiento a la generosidad invisible,esa que solo los niños en la Navidad pueden entender…

Verás:

Quien quiera que seas te digo que las cosas van a mejorar.

Que mi corazón de niña ausente se asomará al muro de la esperanza.

Que allí buscaré cualquier cosa que te sirva /que me sirva/ de amuleto para ése u otro camino que comiences.

Tú contarás este secreto.

Si.

Tú.

También.

2 thoughts on “Can things get better? (Yes, they can)

  1. Muchas felicidades Ana, por diversos motivos:
    – La buena noticia, que te toca de cerca ser testigo.
    – Tu entrada, que evidencia que la búsqueda de empleo es un proceso sistemático, de acciones planificadas. No basta sólo con hacer una búsqueda, sino hay que dar los pasos en la dirección adecuada, reflexionando, evaluando y volviendo a actuar.
    Además de la cantidad de movimientos, hay que plantearse si la calidad de éstos me están abriendo puertas en el mercado. La protagonista de tu entrada ya tiene la verificación😉

    Lo dicho, mi Enhorabuena (x2)

    • Gracias Teresa.Las orientadoras laborales como tú sois piezas imprescindibles de este sistema.Trabajé un tiempo de orientadora y sé las situaciones difíciles y deseperantes que en ocasiones tenemos que pasar.Pero nada, bajará nuestro entusiasmo!
      Un beso y déjame decirte que eres una persona excepcional

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