Los recortes en las políticas activas de empleo:¿Alguien teme al parado?

El Gobierno ha anunciado un recorte de más de 1.500 millones de euros en las políticas activas de empleo. El Ministro de Hacienda y Administraciones Públicas, Cristobal Montoro, anunció que los recortes afectarían a aquellos programas de formación y empleo y a las bonificaciones para la contratación que, a pesar de su “buen nombre”, han resultado ineficaces.

La importancia que un Gobierno da a un problema social y, con ello, a los instrumentos para su Gobernanza, se manifiesta en el presupuesto que destina a su solución.

En el caso de las políticas activas de empleo, el Gobierno ha comunicado a los más de cinco millones de desempleados que, como algunos de los programas destinados a su inserción laboral no funcionan, éstos no se van a reorientar sino que directamente serán eliminados para ahorrar costes y así cumplir con los objetivos del déficit.

Toda una declaración de lo que este Gobierno entiende por política, y, más concretamente, por política activa de empleo. Y de que, en realidad, donde tiene puesto el foco de atención es en el despido y no en el empleo.

Si la reforma laboral ha sacado a la calle a miles de empleados preocupados por sus puestos de trabajo, este “puyazo” a las políticas de empleo debería sacudir a los cinco millones de desempleados de este país que, abnegados, copan los servicios públicos de empleo de cualquier ciudad española.

Desde hace años vengo defendiendo la necesaria reorientación de algunos programas de empleo cuyo impacto inicial en la mejora de la capacitación profesional de sus beneficiarios no se traduce en incrementos de la inserción laboral. Por ejemplo, los talleres de empleo o las escuelas taller tendrían que haber transitado ya hacia formas más innovadoras para la inserción laboral como las “empresas sociales” o las “empresas de inserción”.

Muchos/as técnicos/as de empleo han compartido conmigo su preocupación por el hecho de que algunos programas de formación para el empleo incitan a lo que los operadores de servicios públicos llaman “clientelismo en la atención”, especialmente en el medio rural. Estos programas crean circuitos de dependencia en torno a ellos mismos y ocasionan brechas salariales en el mercado laboral en el que inciden (en ocasiones generan agravios entre municipios cercanos entre si).

Las cuantías de las becas por formación o adquisición de experiencia profesional (que van desde los 900€ para el participante en un taller de empleo hasta los 1.698 € de un programa IGS) tienen mayor impacto en la redistribución de la riqueza que en la inserción laboral que es su verdadero propósito. Son becas que superan los salarios del sector privado por el mismo trabajo que desarrollan los participantes de estos programas. Una vez finalizados, muchos de estos participantes enfrentan la realidad de no encontrar empleo en aquello para lo que se han formado y/o de recibir salarios muy por debajo de la beca que recibían, lo que refuerza actitudes clientelistas condicionadas por sus bajas expectativas sobre el mercado laboral. Lógicamente, para que la coherencia entre estos programas y la realidad del mercado sea posible hay que empezar subiendo el salario mínimo interprofesional.

Con todo no se puede dejar de reconocer el favorable impacto de estos programas, por ejemplo, en el mantenimiento de algunos servicios públicos municipales y en su contribución en la adquisición de competencias básicas para el empleo de muchas personas desempleadas que, de otra forma, no hubieran tenido una oportunidad para ello.

Una evaluación consecuente con el escenario actual de desempleo en este país puede reorientar los programas de formación y empleo hacia iniciativas de innovación social que provean de dichos servicios, y en las que la economía social y las ONG, en particular, pueden desempeñar un importante papel de transformación económica y social.

Pero cuando un Gobierno como el de España elimina del presupuesto las partidas destinadas a programas que afectan a una mayoría social castigada por la crisis, como son los millones de personas desempleadas, no solo priva a la sociedad de la oportunidad de innovar – y con ello de mejorar y progresar – sino que derrumba a sus afectados ante la imagen desenfocada de su misma esperanza.

PD. La Vanguardia amplia hoy, 1 de Abril,  la información : Sindicatos y patronal tendrán 1.000 millones menos para la formación.Montoro reduce drásticamente la financiación de los agentes sociales | CC.OO. y UGT creen que Rajoy trata de disolver el poder sindical en España

PD 2. En, El Economista, la CEOE reconoce,indirectamente,que todavía no saben cómo van a gestionar la Formación Profesional

5 thoughts on “Los recortes en las políticas activas de empleo:¿Alguien teme al parado?

  1. La verdad es que no termino de entender la política de empleo del gobierno. Se están centrando principalmente en el despido, aunque hay que reconocer que han hecho alguna medida para favorecer la contratación.
    En mi opinión tendrían que haber dejado intactas las condiciones de despido y tendrían que haber establecido estrategias de formación bien planteadas, con acuerdos con empresas para la inserción laboral y fomentar el emprendimiento con una rebaja del impuesto de sociedades los primeros años, simplificación de trámites, asesoramiento y ayuda en la administración de la empresa, etc.

    • El Gobierno no está por reconocer su incapacidad para crear empleo siguiendo las directrices que marca Bruselas.Y, en lugar de pedir colaboración a los agentes sociales y económicos para innovar,reorientando las políticas activas de empleo, se dedica a lanzar cortinas de humo sobre un supuesto fraude generalizado en nuestra sociedad, fiscal,en el desempleo …. prioriza la lucha contra el el fraude para aumentar el sentimiento e culpa en una sociedad a la que está convenciendo de que sus males sobrevienen de “vivir por encima de sus posibilidades”. Esta “institucionalización” de la culpa , a mi entender, aleja a inversores.

      Necesitamos políticas activas más acordes con el actual escenario de crisis. Programas de formación y empleo basados en “empleo” real y no potencial.Necesitamos más orientadores, coach e intermediadores laborales dinamizando el mercado de trabajo.Y no sólo acompañando en el sentimiento al desempleado que es lo único que con los escasos recursos de los que disponen pueden hacer.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s