5 Consejos existenciales para sobrevivir al desempleo en 2013 o 2014…

anay hector cooperación

Traigo  una noticia de esas que nadie se atreve a darte: este año, probablemente, y por desgracia, tampoco encontrarás trabajo. Y no me dirijo a ti, como individuo que busca empleo. Para eso ya vas a encontrar gente en la red que lo haga. Digo de toda una clase emergente de profesionales dedicados a darte consejos sobre tu relación con el empleo… dónde encontrarlo, qué es lo que quieren las empresas, me refiero, en definitiva, a todos esos blogs, grupos  y nuevos “gurus” del empleo y a esa infinidad de recomendaciones que, con todo el respeto, me recuerdan a la lista interminable de consejos de belleza que te encuentras en las revistas especializadas y que si las mujeres, concretamente, nos dedicásemos a cumplir llevaríamos al límite de la especie humana la máxima punk de terminar como “cadáveres exquisitos”.

Me dirijo a ti como integrante de un colectivo, de un grupo social, del que cualquiera somos ya candidatos a formar parte y que suman 6 millones de personas en este país y para los que hay que crear empleo.

Alguien debe decírtelo o recordártelo: esto va a requerir tiempo, más del que probablemente podamos o tú puedes soportar. El desempleo de la Europa del S. XXI no es para “sprinters” sino para corredores de fondo. Y si quieres llegar a la meta ponte ropa cómoda, despeja tu mente y mira firme el horizonte siendo consciente de que con cada paso tu mundo se hace un poco más grande y deja espacio a las oportunidades.

Voy a darte algunos consejos que forman parte de mi experiencia vital y la de la gente que quiero o que conozco o con las que he compartido experiencias parecidas sobre el desempleo y la búsqueda de empleo.

El desempleo como el empleo es una experiencia de la que aprendes. Que te da nuevas competencias y habilidades y que te puede ayudar a mejorar muchos aspectos de tu personalidad. Como dice Luis M. Gil todos podemos cambiar y en cualquier contexto. Para ello solo hace falta “comenzar”. Y esta etapa es una oportunidad para cambiar muchas cosas. También las que no te gustan de ti.

Primero: Busca la sabiduría de la experiencia. Quien “no lo ha vivido” habla siempre en tercera persona.

Te digo que busques el relato personal de las experiencias de quienes buscan empleo y lo han encontrado, las leas o las escuches. Aprendes mucho con ello. Por eso si vas a una conferencia sobre “cómo buscar empleo en la red” de esa experta que admiras o asistes a un curso de relevantes ponentes que te van a preparar para el empleo, si ninguno de ellos cuenta cómo encontró él o ella empleo, pide, si procede, que lo cuente. Ahí radica el valor de su conocimiento para ti, que asistes, que inviertes tu tiempo allí con la esperanza de encontrar trabajo.

Segundo: Siéntete bien en casa, en tu hogar y realiza un plan de administración de recursos, incluido el tiempo, para ti y para los que viven contigo. Necesitas que te “entiendan”.

Tu casa es el lugar donde más tiempo vas a estar. Busca un espacio para trabajar, para dedicar al menos tres horas a la búsqueda de empleo.

Elimina los gastos superfluos pero no te dejes confundir por lo qué tu familia considera o no gasto: la guardería de los niños no es un gasto, es una inversión. Como también lo son la formación, Internet y el “Smartphone”. Salir y estar en contacto con las redes es la mejor forma de mantenerlas Habla con tu familia de ello siempre que puedas. Cuéntales qué haces y qué esperas obtener. Mantenles en estado de expectativas realistas.

A propósito de gastos, piensa bien qué formación necesitas y no solo si la puedes pagar o “tiene salida” porque miles de personas están razonando de esa misma forma. Encuéntrate en la formación gratuita. Hay un montón en la red que, además, te abre nuevas líneas profesionales en las que, quizá, no te habías parado a pensar simplemente porque has caído en la ilusión del discurso único de la “salida profesional” …de la salida con “futuro”.

Tercero: No sientas vergüenza por decir que estás en el desempleo. No disimules, porque no eres un camaleón que se mimetiza sino un superviviente en fase de adaptación.

Al contrario que en otro países donde se ve como una oportunidad de empezar de nuevo, en éste, en el nuestro, hay una gran intolerancia social al fracaso. Y se nota.

Después del batacazo de quedarte sin trabajo y tras la indignación y rabia iniciales, a muchas personas desempleadas, especialmente si han sido profesionales considerados, les asola una sensación de vergüenza. Porque el trabajo es el recurso de socialización por excelencia y quienes lo pierden sienten que dejan de “pertenecer” a la comunidad.

¿Pero te has parado a pensar de qué relación y de que pertenencia se puede hablar cuando resulta que 6 millones de personas están en tu misma situación y otras tantas se encuentran en situación de precariedad en el empleo? La situación laboral no es cuestión de afortunados y no afortunados, no es la lotería pero es tan injusta como ella cuando toca al que menos lo necesita. El desempleo es una cuestión de clases sociales. Los más afortunados de la lotería del empleo seguirán siendo los que parten con ventaja, los que tienen “más números”, más redes, más oportunidades o más gente a su alrededor trabajando o influyendo.

Pero no te dejes vencer por ello, ¡cuéntalo! Cuando la gente se reconoce en la injusticia y no en el miedo tiende a reaccionar de manera solidaria: mi hermana se lo cuenta a la cajera que la ve más en el supermercado o a las monitoras del colegio que ya le saludan con más frecuencia. También aprovecha cualquier oportunidad para entablar una conversación amable con quien la atiende, y siempre ha encontrado a alguien que le ha dicho, por solidaridad, cómo hacer llegar correctamente su CV.

Cuarto. Crea REDES SOLIDARIAS y hazte voluntario: Muévete. Participa.

Algo que he aprendido en situaciones de crisis como ésta es que la gente responde mejor a la solidaridad que a las exigencias personales. La exigencia personal es la generosidad convertida en deuda y esto genera miedo y rechazo. Y se constata, por ejemplo, cuando pides ayuda a tu red “de siempre”, esa que ya no te ve ni arriba ni abajo ni tampoco a su lado, sino enfrente, pero de “enfrentamiento”. Eres competidor. Así que cuida tus intenciones porque lo que más te vas a encontrar es a gente asustada y por lo tanto, a la defensiva.

Tampoco esperes que nadie te devuelva favores prestados ni se apiade de tu situación actual. En este contexto donde todos somos “parados potenciales” la gente empleada tenderá a poner cerco a su accesibilidad: primero, y siendo honesta, porque ayudar a alguien cuando ni siquiera tienes seguro lo tuyo supone un desgaste emocional importante y segundo, porque la gente suele estar dispuesta a darte su tiempo si hay una compensación solidaria por ello, tipo compartir gastos, ayudarle en otras tareas, traer nuevos negocios, aportar conocimiento nuevo…

Ten muy presente esto último.

El mejor recurso que conozco para aprender a crear estas nuevas redes y empezar tu proceso de adaptación a tu nueva situación es el voluntariado.

Ofrece tu “know-how” a las organizaciones de voluntariado y si no hay hueco para ti (el voluntariado es un trabajo no remunerado pero un trabajo al fin y al cabo y el voluntario debe integrarse como uno más en la plantilla) crea tu propia organización o red de voluntariado. Y no tienes por qué hacerlo con la gente del entorno laboral al que aspiras (recuerda que para ellos y ellas tú ahora estás enfrente) porque puedes empezar por los que tienes más cerca: los vecinos.

Seguro que en el barrio hay gente en tu misma situación. Muestra en el centro escolar, en la asociación de vecinos, en el centro de servicios sociales tu interés por estrechar lazos solidarios con la comunidad.  Saca la “Rosa Parks” que llevas dentro: verás qué pronto encuentras quien se suba contigo al bus de la solidaridad.

Quinto: Mantén tu independencia. No olvides que eres la gestora de tus problemas y la accionista mayoritaria de tu “hambre”.

Esta es una gran lección vital que he aprendido en este tiempo y que vino de mi amiga Genoveva García. Su firmeza al entonar el clásico “yo soy dueña de mi hambre” me hizo reflexionar mucho sobre cuáles son los resortes que mueven las esperanzas de tanta gente que sufre esta crisis. Si no es, en realidad, una suerte de orgullo humilde lo que las mantiene en permanente estado de resistencia. Gracias Vevita. La llevaré conmigo también en esta nueva etapa “internacional” de mi vida (la foto que acompaña este post me delata, ya sabes).

Esto lo he contado muchas veces. Hace años en una etapa difícil de mi vida y mientras trabajaba en un programa de inclusión laboral, atendí a un drogodependiente que vino a ver a mi compañera psicóloga que ese día no se encontraba en la oficina.

Tenía hijos a los que quería mucho y era un tipo “cultivado”.

Me preguntó si yo podía comprender que a él le gustara drogarse. Y le dije que sí pero me conmovía pensar si podría hacerlo sin hacer sufrir a nadie, porque la ausencia de quien quieres en cualquiera de las manifestaciones en las que se produce, siempre duele.

El silencio dejó sonar la música en mi pequeña radio de mesa. El tipo me miró y dijo sonriente: “son… Deacon Blue, ¿no?”

Y dije que sí. Y añadí. “Necesito que me traigas tus certificados de estudios musicales “y los cursillos esos que no finalizaste… los de sonido. Arreglaremos este CV”.

Desde la puerta el hombre al que habíamos catalogado como en “riesgo de exclusión social” me lanzó un “oye Ana, creo que tú eres de las que me entiendes”. A lo que le/me contesté: “Puede. Yo también estoy en construcción” .

Mientras grapaba su expediente me percaté de que algo le faltaba. Bajé a toda leche las escaleras del Centro básico de Acogida de la Diputación y en su precioso patio de entrada, donde los niños en acogida esperaban felices y ansiosos a sus padres, en ese mismo entorno de abandono y esperanza, le grité: “¡Y una foto! Trae una foto”.

Nunca más volví a verle.

Y quiero pensar desde entonces que sigue en la trinchera de su misma resistencia.

12 thoughts on “5 Consejos existenciales para sobrevivir al desempleo en 2013 o 2014…

  1. Este post me ha emocionado, a lo que sólo puedo decir GRACIAS!! He leído muchas cosas, y puedo decir que ninguna en primera persona, ninguna desde el corazón, copias de copias, personas creyéndose sabias, dando consejos que ni siquiera han probado,… ninguna hasta ahora.

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