Los jóvenes latinoamericanos y el paro

empleo

Participo en un interesante foro de expertos y expertas en empleo de distintos países latinoamericanos en el que venimos debatiendo, desde hace unos días, sobre cuáles son, a nuestro juicio, los problemas que limitan el acceso a un empleo de los  jóvenes de uno y otro lado del océano.

Dejo aquí mi reflexión:

“Creo que, tras escuchar las reflexiones de los profesores Kliksberg, Biderbost, Zamagni y  Dembinski, los problemas que enfrentan nuestros jóvenes pueden agrupase en tres:

  1. Una economía que no genera empleo decente
  2. Una insuficiente protección social para los jóvenes
  3. La falta de una cultura de la “corresponsabilidad”

Algunas ideas que me permiten sostener esta afirmación.

Cuanto menores son los niveles de cualificación de una persona desempleada menores son también las oportunidades que tiene de encontrar un empleo. Sin embargo en los países del sur de Europa, como España, observamos como las tasas de desempleo de los jóvenes, con y sin estudios superiores,se van acercando peligrosamente. Es un síntoma más que revela la incapacidad de las economías afectadas por la crisis para crecer y crear empleo.  En la actualidad en España algo más del 50% de los jóvenes con estudios obligatorios están en paro al igual que lo están el 30% de los que finalizaron los estudios superiores. Esta falta de expectativas laborales está provocando el éxodo de muchos jóvenes titulados españoles hacia otros países de Europa y a los de otras economías emergentes. España, como dice Debinski, vive un suicidio forzoso inducido por una Europa políticamente incompetente para resolver sus actuales problemas sociales y económicos.

Coincido con el profesor Zamagni en que hay que ampliar “la banda ancha” del mercado y favorecer la participación de nuevas empresas animadas por el beneficio social por encima del económico que provean a los jóvenes de empleos decentes. El estímulo de la inversión pública es fundamental para que éstas sean sostenibles y para que dicha inversión cree empleo intensivo debe dirigirse, fundamentalmente, hacia los sectores de la economía de los cuidados como la educación, la sanidad, la atención a las dependencias, la movilidad y los transportes sostenibles y la alimentación saludable y, en general, hacia todas aquellas necesidades sociales irrenunciables para un país que quiere liderar los rankings de desarrollo humano, que no sería otra cosa que poner el conocimiento al servicio del bien común, de las personas y del planeta.

La falta de protección social afecta a las estructuras familiares pero determina también las posibilidades de emancipación de los jóvenes.

A la falta de empleo y por lo tanto de los ingresos esenciales para que esta emancipación sea posible, se une  a la falta de ayudas sociales como aquellas que facilitarían el acceso a una vivienda digna o a la educación superior. Educación, vivienda y empleo son los factores que determinan las dinámicas de emancipación y de exclusión social de los jóvenes. Las políticas de estado deben tener en cuenta el problema de la emancipación juvenil y no dejar que el mercado sea el único facilitador de la misma. En España lo sabemos bien. Porque en España la “burbuja “ inmobiliaria  trajo también otra burbuja : la de la falsa emancipación que no solo expulsó a muchos jóvenes del sistema educativo por los atrayentes salarios del sector de la construcción sino que además condenó a otros muchos a hipotecarse de por vida con la compra de una vivienda por la falta de políticas serias  que impulsaran el alquiler asequible y los de protección estatal. Muchos jóvenes hipotecados españoles  o que abandonaron los estudios para trabajar en la construcción son los nuevos excluidos, impedidos para acceder a más y mejor educación, a viajar y a desarrollarse como individuos libres y pensadores  críticos, cuando no, condenados a pagar a los bancos con salarios precarios y empleos indecentes.

La cultura del individualismo es la cultura de la desconfianza, del piensa en ti porque nadie más lo hará. Pero es el resultado también  de un mercado voraz que ha secuestrado a  los jóvenes y los ha convertido en objetivo de las multinacionales  como dice hoy el escritor  Junot Diaz en  El País , diario español.

Hay que volver a la cultura del trabajo y de la meritocracia pero no del sacrificio como lo entiende el pensamiento liberal. Porque  el sacrificio de los protectores del “libre mercado” no es para todos igual.

No puedes hablarle a los jóvenes de sacrificio cuando están bombardeados por la publicidad de la opulencia y del dinero fácil, es decir, cuando la riqueza o la idea que tienen de la riqueza no les resulta tan lejana. Pregunten  si no a los jóvenes marroquíes a los que Europa les queda a solo 13 kms, la distancia que les separa  de España por el Estrecho de Gibraltar y que cruzan casi a diario para llegar a nuestras costas jugándose la vida.

El nivel del sacrificio de un país asi como su capacidad para generar  igualdad de oportunidades depende siempre del punto del que parten cada uno de sus individuos. Por eso no todos llegan a la misma meta ni en las mismas condiciones.

Por ellos es imprescindible ya  transitar de la cultura del individualismo y del sacrificio “neoliberal”hacia la cultura de la corresponsabilidad donde cada persona se siente responsable de la otra y del planeta. Y este cambio de pensamiento y de paradigma cultural debe ser compartido por los gobiernos, las empresas y la sociedad civil  que están llamados con urgencia a aprovechar el impulso de los jóvenes para que esta corresponsabilidad se instale en las reglas que rigen las políticas específicamente dirigidas a ellos pero que comprometen a todos los agentes públicos  y privados que operan en la gestión de lo que nos importa: la vida.

One thought on “Los jóvenes latinoamericanos y el paro

  1. El tema que tocas es muy pero muy importante! Si no hay futuro digno para tantos jóvenes, qué tipo de sociedad estamos creando? Y para qué sirven las elecciones si no logramos imaginar y realizar (!!) un mundo que da empleo a los jóvenes?

    Comparto completamente lo que dices al final: es imprescindible transitar de la cultura del individualismo y del sacrificio “neoliberal” hacia la cultura de la corresponsabilidad donde cada persona se siente responsable de la otra y del planeta.

    Creo que no se trate tanto de aumentar el crecimiento económico tradicional (así concebido por los economistas y las estadísticas) sino de un desarrollo económico que responde a la idea del párrafo anterior. Hay todo un movimiento de gente que cree en la necesidad de un decrecimiento. Dentro de poco habrá una conferencia sobre esto en Leipzig con participación masiva (2500 personas).

    Te agradezco por esta entrada interesante y te deseo éxito en tus labores! (hace poco dije a mi mujer que la ideología del ‘éxito’ individual y comercial, que es otra cosa de lo que yo acabo de desearte a tí, es un gran problema en nuestras sociedades y que ese concepto ideológico viene de los Estados Unidos, aunque también es fuerte en otros países)

    Un abrazo grande (desde Holanda)

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