Un Curriculum, una historia.¿por qué contratar a “luchadores” y a “luchadoras”?.

¿por qué el mejor contrato puede que no se corresponda con el CV “perfecto”?  Regina Hartley trata de responder a esta pregunta en esta charla TED que seguro dará pistas importantes a los y las profesionales que trabajan en intermediación laboral,inclusión y diversidad.

Regina Hartley y otros/as colegas, también responsables de recursos humanos como ella, reconocen dos tipos de candidaturas en los procesos de selección: las de “cuchara de plata” y las de  “luchadores o luchadoras”. Las primeras pertenecen a aquellas personas con curriculums extraordinarios cuya vida fue determinada para el éxito gracias a sus condiciones de partida existenciales que le permitieron una buena educación, una buena red de contactos, en definitiva, que crecieron un entorno favorable para  su desarrollo personal y profesional.Las segundas corresponden a personas de extracción humilde y con curriculums aparentemente “desorientados” como resultado de una vida “difícil”. Partiendo de que ambas tienen el mismo nivel educativo requerido para un mismo puesto ¿a cuál contratarían y por qué? La Sra. Hartley tiene  argumentos, sociales, empresariales, económicos y vitales sobre los que apoyar la decisión de contratar al luchador o luchadora. Y todos son igualmente de rentables para la sociedad y para ti seas “cuchara de plata”  o luchadora resiliente. Un proceso de selección es una ventana desde la que asomarse a la vida. Porque detrás de cada CV hay una historia que es, de alguna manera, también la nuestra.

El Programa de Trabajo Garantizado de la Candidatura de Málaga para la Gente: Una apuesta por la innovación social en las políticas públicas

Trabajo_Garantizado

El trabajo garantizado es una propuesta de política económica con una sólida garantía jurídica ya que el Derecho al Trabajo viene recogido explícitamente en el artículo 35.1 de la Constitución  por lo que obliga al Estado a garantizar este derecho a todos los españoles y españolas.

Pero a diferencia de otras propuestas económicas de corte neoliberal, orientadas a dar casi todo  el protagonismo de la gestión de las políticas de empleo al sector privado, con el mercado como regulador de las relaciones laborales, el trabajo garantizado otorga un papel al sector público en la creación de empleos allí donde las demandas sociales y ambientales tampoco  están suficientemente cubiertas por el sector privado. Las razones de este “déficit de atención” hacia estas demandas se encuentran principalmente en la falta de voluntad política de los gobiernos competentes o  en  la  “insuficiente” rentabilidad económica que ve el sector privado para invertir en ellas.

Estas necesidades se enmarcan dentro de lo que conocemos como  Economía de los Cuidados, es decir, con todas aquellas actividades relacionadas con la atención al bienestar de las personas, con la protección de la cultura y el patrimonio histórico y, muy especialmente, con las que cuidan del planeta.

Gran parte de las mismas son atendidas gracias al trabajo de las mujeres en el ámbito familiar y por el voluntariado de la comunidad pero sin el reconocimiento económico que supone su aportación al crecimiento y la estabilidad económica y social del país.

¿En qué consiste la Política de Trabajo Garantizado?

Es un programa universal gracias al cual, el Gobierno de la nación en colaboración con los Ayuntamientos, ofrece un empleo a cualquier persona que esté preparada y dispuesta para trabajar, sin importar su experiencia profesional, cualificación, sexo o edad.

Su objetivo es crear empleo directo ya que parte de una premisa: que no haya empleo no quiere decir que no haya trabajo, pregunten, si no, a las personas cuidadoras.

Contempla tres tipos de retribuciones fijas, no negociables, que dignificarían los salarios en el ya  “precarizado” mercado laboral, que van desde los 1.200 brutos mensuales para las personas cualificadas hasta los algo más de 800 euros para las personas sin cualificación. La retribución no es sólo salarial, sino que incluye también otros pagos no salariales como cotizaciones a la Seguridad Social, ayudas para transporte, permiso por vacaciones, por paternidad y maternidad y por enfermedad.

De esta forma la retribución salarial del empleo garantizado se convierte en una alternativa más eficiente económica y socialmente a cualquier forma de prestación asistencial reduciendo las aportaciones presupuestarias al respecto.

Es más eficiente y viable, también, que otras medidas de fomento de políticas de empleo locales, ya que el Trabajo Garantizado evita intermediarios y  gracias a ello, sobrecostes y la creación de redes clientelares

¿Cuál es el papel de los ayuntamientos en su aplicación?

La gestión y aplicación de los programas de Trabajo Garantizado corresponde a las administraciones públicas locales. Para llevarlos a cabo  deben contar con una red de organizaciones/entidades públicas privadas socialmente responsables, de fuerte arraigo en la comunidad. En cualquier caso el Ayuntamiento  debe garantizar a toda la ciudadanía el derecho a proponer y decidir sobre el diseño concreto de los programas de empleo en su distrito o comunidad, programas que atenderían necesidades, insistimos, no cubiertas.

¿Cuál son las ventajas del  Programas de Trabajo Garantizado sobre otros programas de empleo y desarrollo local?

Los Programas locales de Trabajo Garantizado no crean distorsiones en las dinámicas de la economía local. Ni tampoco convierten el empleo en un recurso asistencial y puntual que termina dejando, de nuevo, a la persona beneficiaria a su suerte en el mercado.  Al contrario, se integran dentro de las mismas contribuyendo a la creación de riqueza y empleo con ventajas sobre las políticas tradicionales de desarrollo local, ya que:

  • Promueven la actividad en sectores de la economía local donde más trabajo hay y sin embargo donde menos empleo decente y suficiente se crea. Hablamos de la Economía de los cuidados, del cuidado del planeta y del cuidado de las personas, y de la cultura, entre otros.
  • Aumentan el nivel de cualificación de las población activa ya que las personas con derecho a EG estarían en mejores condiciones de obtener un certificado de profesionalidad lo que las acredita para moverse decentemente en el mercado de trabajo. Esto es especialmente importante para Málaga donde el 70% de la población solo tiene estudios primarios o secundarios finalizados.
  • Fomentan la innovación y el emprendimiento social: el Trabajo Garantizado no compite con el sector público ni con el privado ya que llega allí donde no éstos no llegan por lo que estimula las iniciativas socialmente emprendedoras que nacen de la comunidad.

Desde Málaga para la Gente queremos impulsar un Programa Local de Trabajo Garantizado que actúe como estímulo sobre el conjunto de las políticas de desarrollo local con una clara orientación hacia las personas, hacia sus derechos y hacia la satisfacción de sus necesidades.

Creemos que como propuesta económica, el Trabajo Garantizado sitúa la rentabilidad social y ambiental al mismo nivel que la rentabilidad económica y que puede frenar la extensión de los criterios neoliberales basados en el pensamiento único de la “rentabilidad del mercado” que mueven las actuales políticas de desarrollo local. Son estos criterios los que están dibujando el panorama de presente y de futuro nada alentador para el empleo en la ciudad de Málaga, donde el paro empieza  a ser crónico para las personas mayores de 40 años, donde  desde el Ayuntamiento se alienta a la precariedad en la contratación -recordemos  los contratos a 3.95 euros/hora  de los vigilantes de los Museos, Ruso y Pompidou, o donde las organizaciones empresariales reconocen su incapacidad para crear las  más de 15 mil empresas con una media de cuatro trabajadores/as que serían necesarias  para que el paro descendiese del 20% .

Por ello en nuestro voto del próximo 24 de mayo se encuentra una decisión mucho más trascendente que la de solo cambiar de color político el Ayuntamiento como es la de obligar, por Derecho, a que el Estado cuide de todos y todas y no solo del “mercado de unos pocos”.

La “legitimidad” del poder político de las transnacionales: ¿Proceso irreversible?


El poder acumulado por las empresas transnacionales desde la segunda mitad del S. XX hasta la actualidad no solo ha sido económico sino también político. Este poder político se deja notar en el hecho de que ningún país del mundo queda ya al margen de su influencia, tal y como se ha demostrado tras la crisis financiera de 2008 con el fenómeno de la socialización de pérdidas decretada por muchos de los gobiernos de los más países afectados.

¿Cuál es el papel que en la actualidad deben jugar los gobiernos, la sociedad civil y la ciudadanía como verdaderos agentes del poder legítimo pero también las propias empresas locales o nacionales, para poner freno a la influencia de este poder, que no beneficia ni a la gente ni al planeta y que corre el riesgo de convertirse en un proceso no insostenible sino más bien irreversible.

Evolución de las empresas transnacionales. De la hegemonía del poder económico al poder económico y político.

Entre los muchos artículos divulgativos que el Transnational Institute publica para dar a conocer el poder real de las empresas transnacionales se encuentra esta infografía que revela con claridad su actual poder económico: en el tiempo que se tarda en leer, 25 de estas corporaciones habrán ganado ya  31 millones de dólares.un mundo corporativo

Esta misma institución publicaba en junio de este mismo año el informe sobre el Estado del poder en 2014, en el que además señalaba que tan solo el 0,001% de la población mundial (unas 100.000 personas) controlaban el equivalente a una quinta parte del PIB mundial.

La brecha entre ricos y pobres ha crecido de manera exponencial en los últimos 30 años en el mundo, la pregunta es obvia: ¿Cómo se ha llegado hasta aquí?

Por un lado y tal y como los datos corroboran, ello se ha debido a una creciente dependencia de las economías nacionales del sistema financiero internacional. Un sistema sin un ordenamiento internacional jurídico claro y en constante peligro de riesgo sistémico, si atendemos al hecho de que 48 de las 50 empresas más interconectadas del mundo son bancos, empresas de hedge funds o  servicios financieros.

Por otro lado, el tamaño, nivel de concentración y capacidad de influencia en la agenda política conseguidos por las empresas transnacionales en los últimos 30 años se ha dado gracias a una paulatina cesión de poder legítimo de los gobiernos en favor de los intereses comerciales, al amparo de la ideología neoliberal  promovida por estas empresas.

El poder de las transnacionales se deriva de su capacidad para acumular y concentrar capital, su capacidad de apropiación de la innovación y la tecnología (patentes) y de expansión en diversos países. Entre otros factores positivos de su éxito cabe destacar una gestión empresarial basada en una organización flexible de la producción y del trabajo determinadas por  las ventajas comparativas y competitivas de los países donde operan, tales como el coste de la mano de obra local, el acceso a recursos naturales, etc. Asimismo, su influencia sobre los consumidores a través del control de los medios de comunicación y sus exitosas estrategias de marketing por las que el valor de la marca es superior al del propio producto o servicio. Seguir leyendo

Los nuevos pobres de la era global están en la clase media

El aumento de los nuevos súper ricos en el mundo   por  Chrystia Freeland es una de las charlas TEDX dedicadas a asuntos globales como la desigualdad y la pobreza.

Estas conferencias, tanto por las temáticas que abordan como por la originalidad de su formato, me resultan especialmente interesantes ya que en apenas veinte minutos el/la ponente debe exponer las principales ideas innovadoras/revolucionarias que sostienen su tesis o su  punto de vista relativo a un problema o un proyecto igualmente innovador o revolucionario.

A priori el título de la conferencia de la periodista Chrystia Freeland  parece alejarnos del que encabeza este post. Pero si tiene oportunidad de visionar la charla  comprobará el vínculo entre uno y otro y de ambos con la globalización y sus efectos: una multipolarización geográfica de la riqueza, un aumento sin precedentes en la historia reciente de la brecha entre los muy ricos y el resto de la sociedad y la consecuente desaparición de lo que entendíamos por una “necesaria” clase media debido a la aparición de otra nueva clase trabajadora empobrecida por una  “necesaria” precariedad laboral.

Señala Freeland en su conferencia que solo en Estados Unidos, hoy por hoy, el 1% de la población representa el 20% de la renta nacional  frente al 10%  que constituía en los años 70.

En los años 90 para entrar en la lista Forbes (la lista que anualmente publica la revista que lleva el mismo nombre con los hombres, sí, hombres, más poderosos y ricos del planeta)  bastaba con reconocer ingresos cercanos a los 400. 000 mil millones de dólares. En el 2013 esa misma cifra alcanza los 1,7 billones.

Una nueva  plutocracia neoliberal emerge sin problemas también en democracias sociales como las de Suecia, Finlandia o España. Nuestro país es ahora el segundo con más desigualdad social de Europa y en el que la brecha entre ricos y pobres más ha crecido en los últimos años.

A nivel mundial y según los datos de un informe realizado por Intermon Oxfam sobre la desigualdad en el mundo, las 85 personas más ricas del planeta poseen ingresos  equivalentes a los de la mitad. La influencia de este “club de  los 85 más ricos” en las agendas políticas de los Gobiernos es tal, que esta misma ONGD  habla ya de un auténtico  “secuestro de la democracia” y  Freeland de la sustitución de una plutocracia meritocrática por un  “capitalismo de amigos”.

Estamos, pues,  ante una élite económica con un poder político sin precedentes desde la revolución industrial.

Esta acumulación de poder es consecuencia, por un lado, de la extensión del paradigma económico neoliberal caracterizado por la desregulación, principalmente, de los servicios financieros, la baja presión fiscal sobre los más ricos, las privatizaciones en el sector público y una política de descrédito más o menos intencionada hacia la legitimidad de los sindicatos. Y, por otro, al empuje de dos nuevos motores económicos: la aparición de un mercado global y la revolución tecnológica.

La terciarización de las economías desarrolladas debida al traslado de la producción industrial a los países menos desarrollados que ha caracterizado las últimas décadas ha traído algunos aparentes beneficios. Entre ellos permitir a los consumidores de dichas economías acceder a productos más baratos y a los otros países sacar a miles de familias de una situación de pobreza extrema.  La revolución tecnológica que crea nuevos multimillonarios en un tiempo record  y en cualquier parte del mundo y que consigue que un país como India haya sido capaz de poner en órbita un satélite de bajo coste  tiene consecuencias para unos y para otros tan graves como complejas de combatir. Como el hecho, inevitable, de que esta revolución tecnológica, provoque  la desaparición de millones de empleos tradicionales en las economías desarrolladas  y que sea incapaz de crear empleo ni siquiera en una proporción aproximada.

Basta ver la plantilla de empresas líderes como Facebook, Apple o Microsoft.

Asimismo parece que hay una relación directa entre la competitividad de estas empresas y las  precarias condiciones laborales de los trabajadores de los países en los que   han deslocalizado su producción. No obstante parece que la principal ventaja competitiva de estos países es la existencia de una mano de obra barata amparada, casi siempre,  por una legislación laxa que favorece dicha precariedad.

Como hemos podido  constatar los avances tecnológicos y la aparición de un mercado global no han detenido una desigualdad social creciente que se traducirá en la falta de movilidad social, de igualdad de oportunidades para los individuos de cualquier país. En otras palabras, que el acceso a la educación cualificada y a los mejores empleos que  provee, puedan quedar en manos de la plutocracia del “capitalismo de amigos” y en sus diferentes grupos sociales.

La nueva pobreza  global se llama precariedad laboral y afecta a lo que conocíamos como clase media. La precariedad laboral va camino de convertirse en una condición política y económica que haya que mantener con carácter estructural para sostener el crecimiento económico.

Es un fenómeno que no encuentra país emergente o desarrollado que encare otro tipo de respuesta política distinta a la que marca la ortodoxia neoliberal. La clase media parece identificarse ya con ella.

Quizá sea esto lo que, desgraciadamente, lo que haga  que la precariedad laboral parezca imparable.

Algunas reflexiones sobre la Gobernanza de la Innovación social en Europa

dreamOs dejo el artículo que he tenido el  honor de publicar en la Revista P3T, Public Policies and Territory .

Abstract

“La regulación del Parlamento Europeo del Programa europeo para el Empleo y la Innovación Social es un avance hacia la gobernanza de la innovación social, en medio de una reinante confusión sobre el rol “vis a vis” del estado en un escenario post-crisis, en el que la ciudadanía ve incrementadas sus posiciones de vulnerabilidad, y donde las medidas de austeridad están generando oportunidades empresariales en sectores sociales, por ejemplo en la Sanidad y la Educación.

El reglamento hace hincapié en que tanto los fines como los medios de la Innovación social son sociales, aliviando así los efectos insostenibles del crecimiento económico. La gobernanza de la innovación social debe subordinar lo económico a los beneficios sociales, y debe favorecer la creación de capital relacional. Asimismo la innovación social debe funcionar como alternativa en los procesos de intermediación entre estado y ciudadanía, dejando a un lado el mercado, aunque ello parezca improbable. La regulación europea incluye nociones que provienen de plataformas contra la pobreza ofreciendo esperanza política, pero es mediante la sintonía de nuestra inteligencia social y colectiva que podremos donde hallaremos la esperanza para nuestro futuro” Puedes leerlo a continuación en castellano e inglés. Seguir leyendo

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Málaga Innovación Social


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Poco a poco, con mucho esfuerzo, y con la inestimable ayuda de Veva e Inés Cisneros se va a haciendo realidad este proyecto que me persigue desde 2005 de emprendimiento e innovación social que  sigo y persigo con empeño y entusiasmo de emprendedora social y que ahora, ya, es tuyo.

http://www.malagainnovacionsocial.com/

Si estamos discriminadas en el ejercicio del poder…debe ser por falta de méritos

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Pido unos segundos de atención al siguiente argumento que aparece en una información que publica hoy el diario El País sobre la “interesante lucha”, según sus propias palabras, que mantiene la Comisaria Reding por establecer las cuotas para mujeres en los Consejos de Adminstración de las empresas europeas.

“Guy Bailey, directivo de la Confederación Británica de Industria (CBI), añade un motivo más: “La mayoría de mujeres de negocios del Reino Unido lo tienen claro: no quieren estar en las cúpulas solo porque son mujeres, sino por sus méritos”.

Utilicemos la ironía para desmontar esta falacia: entonces…no le queda otra, Sr. Bailey, que explicar que el problema de que las mujeres no lleguemos a los puestos de dirección es un problema de falta de méritos porque, claro, cómo va a justificar que no estamos en ellos por ser mujeres!!! hombre!! sería reconocer que su Gobierno y las empresas que su organización representan toleran prácticas de gestión que conducen a la discriminación. ¿no?

Y siguiendo la ironía..entonces amigas, necesitamos que aquellas que se identifican con la afirmación de Bailey ( cada vez más mujeres), reconozcan abiertamente que carecen de méritos suficientes para llegar a puestos de responsabilidad ocupados mayoritariamente por hombres. Tranquilizador, no? Si.. por qué no? Es un argumento, digo, lo de la falta de méritos y no el hecho de ser mujer, que dejaría en buen lugar a la empresa y explicaría que alemanas y españolas cobremos hasta un 22% menos que nuestros colegas masculinos por el mismo trabajo.

QUÉ ALIVIO existencial sería que asumiéramos que los bajos índices de participación de las mujeres en los órganos de decisión de las empresas es un problema méritos y NO derivado del rol que nos asigna el modelo social y económico patriarcal, lleno de tópicos y esterotipos como ese de que a las mujeres nos gusta mandar pero no ejercer el poder.¿les suena?

Bromas aparte y en términos economicistas y de competitividad empresarial, me pregunto:

¿pueden permitirse, las Empresas y los Gobiernos europeos, en la competitiva Economía Global del Conocimiento, donde el medio de producción básico es el cerebro, desperdiciar el talento del 50% de su población activa, las mujeres, que constituye además el 60% de los egresados/as universitarios/as simplemente por no reconocer que hay mecanismos sociales y culturales que se activan (no siempre intencionadamente) para perpetuar el desigual reparto entre hombres y mujeres de los poderes de decisión y que solo serán reconocibles si hay una norma que los visualiza y penaliza su tolerancia?