Las empresas sociales pueden rescatar a las ONGs de los recortes: Consejos para conseguirlo

Via Scoop.itInnovacion y Responsabilidad Social

The Guardian lanzó recientemente una comunidad de emprendedores sociales  para compartir experiencias sobre los proyectos sociales que desarrollan principalmente en U.K.  Es, en este momento, uno de los repositorios más interesantes, junto a los de las universidades de Standford y Harvard, de proyectos de Innovación Social.

En esta “network” me he topado con el artículo de Nick Micinski, uno de los responsables “The Migrant and Refugee Communities Forum”, en el que anima a las organizaciones sin ánimo de lucro a convertir sus programas de acción social (principalmente aquellos que se mantienen con fondos y ayudas públicas) en empresas sociales para “salvarlos” de los posibles efectos letales de los recortes en el presupuesto público.

The Migrant and Refugee Communities Forum, una ONG de ayuda a inmigrantes y refugiados, veía, con temor, el cierre, de dos de sus proyectos sociales debido al recorte de fondos: el de apoyo profesional a los dentistas extranjeros-inmigrantes y refugiados que llegan a Reino Unido y el de formación en medios sociales digitales para este mismo colectivo.

Ambos proyectos son ahora empresas sociales. Me ha llamado la atención la empresa social surgida del segundo programa, el de formación, llamada  “Integrated Media UK”  que es todo un ejemplo de negocio por la base: ofrece cursos de formación en “Digital Social Media” por una tarifa fija de £100  por mes, con descuentos para los colectivos de atención y, para los más jóvenes, además, prácticas en empresas del sector.

Micinski comparte las lecciones aprendidas en todo este proceso y las resume en 4 consejos o líneas- guía:

1.-  Busca dentro de tu organización la idea para la empresa social.

Se trata de aprovechar la “experiencia” y el conocimiento adquirido por tu entidad en el desarrollo de los proyectos como inversión inicial para la empresa social. ¡Es una empresa, tenlo presente!   Montar una cafetería como empresa social cuando tu ong se dedica a la alfabetización digital p.e. requiere de una inversión y un esfuerzo mayores que en el caso de que el negocio social tenga que ver con lo que ya sabéis hacer.

2.-Empieza con pruebas piloto sobre la idea de negocio

Cambiar es siempre un reto para cualquier organización. También para las no lucrativas. Usa la ONG y los proyectos como banco de pruebas antes de lanzar la empresa.Comprueba si los usuarios pueden pagar por alguno de los servicios  que provees y cuánto.Se trata de pensar en “negocios por la base”, en servicios y productos de gran calidad que son muy competitivos porque han sido adaptados a los niveles de renta de sus clientes.

3.- Diversifica la fuente de ingresos

Significa diversificar el riesgo, es el principio básico de cualquier inversión. Grábalo en el ADN del negocio.

4.- Los “clientes” ya no son los “usuarios”

La empresa social no se dirige a los beneficiarios de los proyectos sociales de la ONG sino a un mercado concreto de clientes a los que provee de productos y servicios que debido a su coste difícilmente pueden comprar en otras empresas del sector.

Esta empresa social se diferencia del modelo de  empresa de inserción español precisamente por el fin de su creación.En las empresas de inserción (que deben ser rentables aunque sin ánimo de lucro) el objetivo principal es integrar a personas en  riesgo de exclusión social mediante un itinerario de inserción laboral en dicha empresa. En el modelo de empresa social que estamos comentando, el objetivo es mantener un proyecto social vendiendo servicios y productos a precios asequibles para la base de la pirámide de sociedad.

Busca, por tanto la integración de nuevos consumidores en un nuevo “mercado social”.

Anuncios

Reglas de Oro para transformar los servicios humanitarios

Via Scoop.itInnovacion y Responsabilidad Social

Los recortes en sanidad y educación, consecuencia de esta crisis tan injusta como descarnada,empiezan a surtir sus efectos en las sociedades desarrolladas.Este artículo se hace eco de las propuestas socialmente más innovadoras para afrontar los retos de atención y cuidado a la población que llegan desde Harvard y de la mano de algunos de los líderes más proactivos en la materia tras la celebración, allí, en Octubre del pasado año, de la Cumbre de Servicios Humanitarios. Todos estos líderes coinciden, en que la innovación social (en términos de creación de empleo y mejora de los servicios) para la atención a la ciudadanía requiere de una atención centrada en las personas más que en los programas,en resultados en lugar de productos y en las transformaciones más que en las transacciones.   Las reglas de oro para conseguirlo:

1.-Adáptate primero y luego actúa: De la desconexión a la colaboración entre servicios y equipos

2.- Cree en tu gente: Da voz a tu equipo

3.- Conecta con la comunidad : Solo no, mejor con partners locales públicos y privados

4.-Aprovecha el momento: No temas a que tus ideas parezcan simples; por extraño que parezca,en este contexto de crisis pueden resultar eficientemente “innovadoras”

5.-Rompe con el pasado: Asumir el riesgo del cambio es el principio de cualquier proceso de innovación

Harvard acogerá la próxima cumbre de los  Servicios Humanitarios en Octubre de 2012

De parte de quien tiene que estar

La historia reciente de Sudáfrica, como saben, es la historia de un conflicto interracial donde la supremacía de los blancos sobre la mayoría social “negra” se apoyaba en un sistema político (el apartheid) que reforzaba a otro más poderoso, el económico, que abocaba a esta mayoría social a la pobreza y la exclusión económica y social.

La llegada al Gobierno sudafricano de Nelson Mandela, primer presidente negro del país en 1994, es un hito para la historia de los Derechos Humanos y un ejemplo de que la política está plagada también de “muchos hombres buenos”.

En la pelicula “Invictus” basada en la novela del periodista John Carlin, Morgan Freeman interpreta a Mandela en un momento que sería clave para el proceso de reconciliación entre negros y blancos que el recién elegido Presidente  había iniciado para su país: la copa del mundial de Rugby de 1995.

Mandela fue consciente de que el gran problema de Sudáfrica no radicaba exclusivamente en atender las reivindicaciones de la justa lucha de los negros oprimidos conta la poderosa clase “blanca”.

La marginación política y económica de esa mayoría social había traído un problema mucho más dificil de resolver: el de encontrar un principio para la reconciliación, “algo” en lo que “negros” y “blancos” pudieran reconocerse y por lo que luchar, juntos, en la reconstrucción sudafricana.

Mandela reconoció la necesidad  de agrupar a la sociedad africana en torno a unos principios de identidad y pertenencia que favoreciesen la unidad en un país donde la tierra no pertenecía al que la trabajaba o ancestralmente la habitaba sino a los que la habían conquistado y culturalmente “sitiado”

El campeonato mundial de Rugby de 1995, en el que Sudáfrica por primera vez participaba después de años sancionada por la cuestión del Apartheid, es la excusa que Mandela utiliza para poner en marcha estos principios.

En este sentido resulta  muy ilustrador ese momento de la película  en el que Freeman- Mandela le dice a su s asesores que el campeonato de rugby refleja el grave asunto de fondo de lo que sucede en el país: “en este mundial – viene a decir – resulta que los negros están de parte de Inglaterra y los blancos de Sudáfrica”.

Ocurría que unos, los blancos ,asociaban su identidad a la tierra, Sudáfrica, que habían conquistado y por la que sentían habían “luchado”(pertenencia) y los otros, los negros, al país,Inglaterra,que les había “expulsado” pero cuyos valores de libertad y democracia reivindicaban para si mismos(identidad).

Desde este punto de vista,es claro que  solo de la unión de ambas aspiraciones era posible construir la nueva Sudáfrica.

La falta de identidad y de pertenencia son los enemigos principales de cualquier causa noble que trate de reconciliar los intereses contrapuestos de los ciudadanos de un país ,de los miembros de una organización o de una comunidad.

Los líderes de esta “Causa”están obligados a encontrar ese espacio de “comunes” en el que los comienzos son posibles y la reconstrucción deja de ser un cuestión de fe en “iluminados” para convertirse en un ejercicio, no impostado, de acción colectiva en igualdad. Y digo espacio de “comunes”, que no de los “iguales”, porque esta metáfora encierra una prueba de la exclusión que provoca, para la misma causa, la agrupación de  individuos en torno a la convicción en una misma “verdad”: la renuncia a estar de parte de los que,con sus verdades,también tienen que estar.

Gobernanza Local y Diversidad Cultural



 

“Aún en una situación ideal, las minorías no pueden demandar más que la autonomía cultural. La cultura sin política—esto es, sin historia y un contexto nacional—se vuelve folklorismo insulso y Volk-barbarismo.”

HANNAH ARENDT. “The Minority Question”. En Jewish Writing.


Gobernanza y Multiculturalidad

La gobernanza, el multiculturalismo y la interculturalidad son algo más que modelos políticos. Son herramientas propias de una misma ética, conceptos que comparten, de algún modo, un mismo espíritu.

El valor de la tolerancia, la apuesta por la integración y el compromiso con la igualdad, son inmanentes a toda concepción democrática de la vida política. Presuponen la participación como un requisito fundamental para la gestión de lo común. Implican el reconocimiento de las capacidades de cualquiera para contribuir a solucionar los problemas de todos.

Entendiendo a la ciudadanía como el principal grupo de interés de la Administración, la gobernanza se aboca a conseguir la participación directa de las personas, las que son democráticamente representadas en las mismas estructuras políticas. La gobernanza supone, por tanto, la articulación de la Administración Local y de las empresas, asociaciones y demás organizaciones, bajo la premisa de que producir los cambios necesarios para mejorar las condiciones laborales, vitales, culturales y sociales de la ciudadanía es una tarea colectiva que requiere del esfuerzo y la participación de todos los agentes y actores de la sociedad.

En el ámbito de la cultural, un reconocimiento análogo de la necesidad de acoger una participación amplia y diversa lleva el nombre de “multiculturalidad”, desde donde se busca involucrar diferentes voces, distintas tradiciones y diversos legados culturales