“Los zapatos no se comen”. La fallida estrategia de la marca de zapatos Tom´s para luchar contra la pobreza

The Economist se hace eco aquí de un interesante estudio sobre la estrategia de Responsabilidad Social de la marca de zapatillas Toms.Como saben la marca de zapatillas Toms se compromete a regalar con la compra de un par otro par similar a jóvenes en situación de pobreza. Las zapatillas de la marca son de un diseño austero, enfocado a la utilidad, y, por tanto, acorde por tanto con su RSE. Se entiende que, en contextos de vulnerabilidad social no funcionaría una iniciativa como ésta si el producto estuviera asociado a un alto poder adquisitivo.Los dueños de la firma Toms pidieron a un grupo de investigadores que estudiaran el impacto de su estrategia RSE y el resultado no arrojó buenas noticias.No se encontraron evidencias claras de que se cumplieran los propósitos sociales de la marca, es decir, ni los chicos mejoraron su salud ni su autoestima y, lo que es curioso, tampoco descartaron sus zapatos viejos.El bajo impacto social de su programa RSE  ha llevado a la empresa a replantearse su estrategia introduciendo nuevas líneas de actuación como la donación de gafas de sol graduadas (un esfuerzo loable si atendemos a que la marca simplemente comercializa gafas de sol) o de zapatillas pero solo para jóvenes que se involucren en los proyectos comunitarios.Aunque tal y como señala uno de los iautores del estudio, “los zapatos no dan de comer”, son la mejor metáfora para entender que la ayuda al desarrollo puede hacer más llevadero el camino hacia la integración social y económica  si conseguimos que sus beneficiarios caminen con autonomía y también con la seguridad de su influencia sobre cualquier aparato de decisión, incluyendo el de marketing de la empresa.

El Programa de Trabajo Garantizado de la Candidatura de Málaga para la Gente: Una apuesta por la innovación social en las políticas públicas

Trabajo_Garantizado

El trabajo garantizado es una propuesta de política económica con una sólida garantía jurídica ya que el Derecho al Trabajo viene recogido explícitamente en el artículo 35.1 de la Constitución  por lo que obliga al Estado a garantizar este derecho a todos los españoles y españolas.

Pero a diferencia de otras propuestas económicas de corte neoliberal, orientadas a dar casi todo  el protagonismo de la gestión de las políticas de empleo al sector privado, con el mercado como regulador de las relaciones laborales, el trabajo garantizado otorga un papel al sector público en la creación de empleos allí donde las demandas sociales y ambientales tampoco  están suficientemente cubiertas por el sector privado. Las razones de este “déficit de atención” hacia estas demandas se encuentran principalmente en la falta de voluntad política de los gobiernos competentes o  en  la  “insuficiente” rentabilidad económica que ve el sector privado para invertir en ellas.

Estas necesidades se enmarcan dentro de lo que conocemos como  Economía de los Cuidados, es decir, con todas aquellas actividades relacionadas con la atención al bienestar de las personas, con la protección de la cultura y el patrimonio histórico y, muy especialmente, con las que cuidan del planeta.

Gran parte de las mismas son atendidas gracias al trabajo de las mujeres en el ámbito familiar y por el voluntariado de la comunidad pero sin el reconocimiento económico que supone su aportación al crecimiento y la estabilidad económica y social del país.

¿En qué consiste la Política de Trabajo Garantizado?

Es un programa universal gracias al cual, el Gobierno de la nación en colaboración con los Ayuntamientos, ofrece un empleo a cualquier persona que esté preparada y dispuesta para trabajar, sin importar su experiencia profesional, cualificación, sexo o edad.

Su objetivo es crear empleo directo ya que parte de una premisa: que no haya empleo no quiere decir que no haya trabajo, pregunten, si no, a las personas cuidadoras.

Contempla tres tipos de retribuciones fijas, no negociables, que dignificarían los salarios en el ya  “precarizado” mercado laboral, que van desde los 1.200 brutos mensuales para las personas cualificadas hasta los algo más de 800 euros para las personas sin cualificación. La retribución no es sólo salarial, sino que incluye también otros pagos no salariales como cotizaciones a la Seguridad Social, ayudas para transporte, permiso por vacaciones, por paternidad y maternidad y por enfermedad.

De esta forma la retribución salarial del empleo garantizado se convierte en una alternativa más eficiente económica y socialmente a cualquier forma de prestación asistencial reduciendo las aportaciones presupuestarias al respecto.

Es más eficiente y viable, también, que otras medidas de fomento de políticas de empleo locales, ya que el Trabajo Garantizado evita intermediarios y  gracias a ello, sobrecostes y la creación de redes clientelares

¿Cuál es el papel de los ayuntamientos en su aplicación?

La gestión y aplicación de los programas de Trabajo Garantizado corresponde a las administraciones públicas locales. Para llevarlos a cabo  deben contar con una red de organizaciones/entidades públicas privadas socialmente responsables, de fuerte arraigo en la comunidad. En cualquier caso el Ayuntamiento  debe garantizar a toda la ciudadanía el derecho a proponer y decidir sobre el diseño concreto de los programas de empleo en su distrito o comunidad, programas que atenderían necesidades, insistimos, no cubiertas.

¿Cuál son las ventajas del  Programas de Trabajo Garantizado sobre otros programas de empleo y desarrollo local?

Los Programas locales de Trabajo Garantizado no crean distorsiones en las dinámicas de la economía local. Ni tampoco convierten el empleo en un recurso asistencial y puntual que termina dejando, de nuevo, a la persona beneficiaria a su suerte en el mercado.  Al contrario, se integran dentro de las mismas contribuyendo a la creación de riqueza y empleo con ventajas sobre las políticas tradicionales de desarrollo local, ya que:

  • Promueven la actividad en sectores de la economía local donde más trabajo hay y sin embargo donde menos empleo decente y suficiente se crea. Hablamos de la Economía de los cuidados, del cuidado del planeta y del cuidado de las personas, y de la cultura, entre otros.
  • Aumentan el nivel de cualificación de las población activa ya que las personas con derecho a EG estarían en mejores condiciones de obtener un certificado de profesionalidad lo que las acredita para moverse decentemente en el mercado de trabajo. Esto es especialmente importante para Málaga donde el 70% de la población solo tiene estudios primarios o secundarios finalizados.
  • Fomentan la innovación y el emprendimiento social: el Trabajo Garantizado no compite con el sector público ni con el privado ya que llega allí donde no éstos no llegan por lo que estimula las iniciativas socialmente emprendedoras que nacen de la comunidad.

Desde Málaga para la Gente queremos impulsar un Programa Local de Trabajo Garantizado que actúe como estímulo sobre el conjunto de las políticas de desarrollo local con una clara orientación hacia las personas, hacia sus derechos y hacia la satisfacción de sus necesidades.

Creemos que como propuesta económica, el Trabajo Garantizado sitúa la rentabilidad social y ambiental al mismo nivel que la rentabilidad económica y que puede frenar la extensión de los criterios neoliberales basados en el pensamiento único de la “rentabilidad del mercado” que mueven las actuales políticas de desarrollo local. Son estos criterios los que están dibujando el panorama de presente y de futuro nada alentador para el empleo en la ciudad de Málaga, donde el paro empieza  a ser crónico para las personas mayores de 40 años, donde  desde el Ayuntamiento se alienta a la precariedad en la contratación -recordemos  los contratos a 3.95 euros/hora  de los vigilantes de los Museos, Ruso y Pompidou, o donde las organizaciones empresariales reconocen su incapacidad para crear las  más de 15 mil empresas con una media de cuatro trabajadores/as que serían necesarias  para que el paro descendiese del 20% .

Por ello en nuestro voto del próximo 24 de mayo se encuentra una decisión mucho más trascendente que la de solo cambiar de color político el Ayuntamiento como es la de obligar, por Derecho, a que el Estado cuide de todos y todas y no solo del “mercado de unos pocos”.

Los nuevos pobres de la era global están en la clase media

El aumento de los nuevos súper ricos en el mundo   por  Chrystia Freeland es una de las charlas TEDX dedicadas a asuntos globales como la desigualdad y la pobreza.

Estas conferencias, tanto por las temáticas que abordan como por la originalidad de su formato, me resultan especialmente interesantes ya que en apenas veinte minutos el/la ponente debe exponer las principales ideas innovadoras/revolucionarias que sostienen su tesis o su  punto de vista relativo a un problema o un proyecto igualmente innovador o revolucionario.

A priori el título de la conferencia de la periodista Chrystia Freeland  parece alejarnos del que encabeza este post. Pero si tiene oportunidad de visionar la charla  comprobará el vínculo entre uno y otro y de ambos con la globalización y sus efectos: una multipolarización geográfica de la riqueza, un aumento sin precedentes en la historia reciente de la brecha entre los muy ricos y el resto de la sociedad y la consecuente desaparición de lo que entendíamos por una “necesaria” clase media debido a la aparición de otra nueva clase trabajadora empobrecida por una  “necesaria” precariedad laboral.

Señala Freeland en su conferencia que solo en Estados Unidos, hoy por hoy, el 1% de la población representa el 20% de la renta nacional  frente al 10%  que constituía en los años 70.

En los años 90 para entrar en la lista Forbes (la lista que anualmente publica la revista que lleva el mismo nombre con los hombres, sí, hombres, más poderosos y ricos del planeta)  bastaba con reconocer ingresos cercanos a los 400. 000 mil millones de dólares. En el 2013 esa misma cifra alcanza los 1,7 billones.

Una nueva  plutocracia neoliberal emerge sin problemas también en democracias sociales como las de Suecia, Finlandia o España. Nuestro país es ahora el segundo con más desigualdad social de Europa y en el que la brecha entre ricos y pobres más ha crecido en los últimos años.

A nivel mundial y según los datos de un informe realizado por Intermon Oxfam sobre la desigualdad en el mundo, las 85 personas más ricas del planeta poseen ingresos  equivalentes a los de la mitad. La influencia de este “club de  los 85 más ricos” en las agendas políticas de los Gobiernos es tal, que esta misma ONGD  habla ya de un auténtico  “secuestro de la democracia” y  Freeland de la sustitución de una plutocracia meritocrática por un  “capitalismo de amigos”.

Estamos, pues,  ante una élite económica con un poder político sin precedentes desde la revolución industrial.

Esta acumulación de poder es consecuencia, por un lado, de la extensión del paradigma económico neoliberal caracterizado por la desregulación, principalmente, de los servicios financieros, la baja presión fiscal sobre los más ricos, las privatizaciones en el sector público y una política de descrédito más o menos intencionada hacia la legitimidad de los sindicatos. Y, por otro, al empuje de dos nuevos motores económicos: la aparición de un mercado global y la revolución tecnológica.

La terciarización de las economías desarrolladas debida al traslado de la producción industrial a los países menos desarrollados que ha caracterizado las últimas décadas ha traído algunos aparentes beneficios. Entre ellos permitir a los consumidores de dichas economías acceder a productos más baratos y a los otros países sacar a miles de familias de una situación de pobreza extrema.  La revolución tecnológica que crea nuevos multimillonarios en un tiempo record  y en cualquier parte del mundo y que consigue que un país como India haya sido capaz de poner en órbita un satélite de bajo coste  tiene consecuencias para unos y para otros tan graves como complejas de combatir. Como el hecho, inevitable, de que esta revolución tecnológica, provoque  la desaparición de millones de empleos tradicionales en las economías desarrolladas  y que sea incapaz de crear empleo ni siquiera en una proporción aproximada.

Basta ver la plantilla de empresas líderes como Facebook, Apple o Microsoft.

Asimismo parece que hay una relación directa entre la competitividad de estas empresas y las  precarias condiciones laborales de los trabajadores de los países en los que   han deslocalizado su producción. No obstante parece que la principal ventaja competitiva de estos países es la existencia de una mano de obra barata amparada, casi siempre,  por una legislación laxa que favorece dicha precariedad.

Como hemos podido  constatar los avances tecnológicos y la aparición de un mercado global no han detenido una desigualdad social creciente que se traducirá en la falta de movilidad social, de igualdad de oportunidades para los individuos de cualquier país. En otras palabras, que el acceso a la educación cualificada y a los mejores empleos que  provee, puedan quedar en manos de la plutocracia del “capitalismo de amigos” y en sus diferentes grupos sociales.

La nueva pobreza  global se llama precariedad laboral y afecta a lo que conocíamos como clase media. La precariedad laboral va camino de convertirse en una condición política y económica que haya que mantener con carácter estructural para sostener el crecimiento económico.

Es un fenómeno que no encuentra país emergente o desarrollado que encare otro tipo de respuesta política distinta a la que marca la ortodoxia neoliberal. La clase media parece identificarse ya con ella.

Quizá sea esto lo que, desgraciadamente, lo que haga  que la precariedad laboral parezca imparable.

Algunas reflexiones sobre la Gobernanza de la Innovación social en Europa

dreamOs dejo el artículo que he tenido el  honor de publicar en la Revista P3T, Public Policies and Territory .

Abstract

“La regulación del Parlamento Europeo del Programa europeo para el Empleo y la Innovación Social es un avance hacia la gobernanza de la innovación social, en medio de una reinante confusión sobre el rol “vis a vis” del estado en un escenario post-crisis, en el que la ciudadanía ve incrementadas sus posiciones de vulnerabilidad, y donde las medidas de austeridad están generando oportunidades empresariales en sectores sociales, por ejemplo en la Sanidad y la Educación.

El reglamento hace hincapié en que tanto los fines como los medios de la Innovación social son sociales, aliviando así los efectos insostenibles del crecimiento económico. La gobernanza de la innovación social debe subordinar lo económico a los beneficios sociales, y debe favorecer la creación de capital relacional. Asimismo la innovación social debe funcionar como alternativa en los procesos de intermediación entre estado y ciudadanía, dejando a un lado el mercado, aunque ello parezca improbable. La regulación europea incluye nociones que provienen de plataformas contra la pobreza ofreciendo esperanza política, pero es mediante la sintonía de nuestra inteligencia social y colectiva que podremos donde hallaremos la esperanza para nuestro futuro” Puedes leerlo a continuación en castellano e inglés. Seguir leyendo

Los jóvenes latinoamericanos y el paro

empleo

Participo en un interesante foro de expertos y expertas en empleo de distintos países latinoamericanos en el que venimos debatiendo, desde hace unos días, sobre cuáles son, a nuestro juicio, los problemas que limitan el acceso a un empleo de los  jóvenes de uno y otro lado del océano.

Dejo aquí mi reflexión:

“Creo que, tras escuchar las reflexiones de los profesores Kliksberg, Biderbost, Zamagni y  Dembinski, los problemas que enfrentan nuestros jóvenes pueden agrupase en tres:

  1. Una economía que no genera empleo decente
  2. Una insuficiente protección social para los jóvenes
  3. La falta de una cultura de la “corresponsabilidad”

Algunas ideas que me permiten sostener esta afirmación.

Cuanto menores son los niveles de cualificación de una persona desempleada menores son también las oportunidades que tiene de encontrar un empleo. Sin embargo en los países del sur de Europa, como España, observamos como las tasas de desempleo de los jóvenes, con y sin estudios superiores,se van acercando peligrosamente. Es un síntoma más que revela la incapacidad de las economías afectadas por la crisis para crecer y crear empleo.  En la actualidad en España algo más del 50% de los jóvenes con estudios obligatorios están en paro al igual que lo están el 30% de los que finalizaron los estudios superiores. Esta falta de expectativas laborales está provocando el éxodo de muchos jóvenes titulados españoles hacia otros países de Europa y a los de otras economías emergentes. España, como dice Debinski, vive un suicidio forzoso inducido por una Europa políticamente incompetente para resolver sus actuales problemas sociales y económicos.

Coincido con el profesor Zamagni en que hay que ampliar “la banda ancha” del mercado y favorecer la participación de nuevas empresas animadas por el beneficio social por encima del económico que provean a los jóvenes de empleos decentes. El estímulo de la inversión pública es fundamental para que éstas sean sostenibles y para que dicha inversión cree empleo intensivo debe dirigirse, fundamentalmente, hacia los sectores de la economía de los cuidados como la educación, la sanidad, la atención a las dependencias, la movilidad y los transportes sostenibles y la alimentación saludable y, en general, hacia todas aquellas necesidades sociales irrenunciables para un país que quiere liderar los rankings de desarrollo humano, que no sería otra cosa que poner el conocimiento al servicio del bien común, de las personas y del planeta.

La falta de protección social afecta a las estructuras familiares pero determina también las posibilidades de emancipación de los jóvenes.

A la falta de empleo y por lo tanto de los ingresos esenciales para que esta emancipación sea posible, se une  a la falta de ayudas sociales como aquellas que facilitarían el acceso a una vivienda digna o a la educación superior. Educación, vivienda y empleo son los factores que determinan las dinámicas de emancipación y de exclusión social de los jóvenes. Las políticas de estado deben tener en cuenta el problema de la emancipación juvenil y no dejar que el mercado sea el único facilitador de la misma. En España lo sabemos bien. Porque en España la “burbuja “ inmobiliaria  trajo también otra burbuja : la de la falsa emancipación que no solo expulsó a muchos jóvenes del sistema educativo por los atrayentes salarios del sector de la construcción sino que además condenó a otros muchos a hipotecarse de por vida con la compra de una vivienda por la falta de políticas serias  que impulsaran el alquiler asequible y los de protección estatal. Muchos jóvenes hipotecados españoles  o que abandonaron los estudios para trabajar en la construcción son los nuevos excluidos, impedidos para acceder a más y mejor educación, a viajar y a desarrollarse como individuos libres y pensadores  críticos, cuando no, condenados a pagar a los bancos con salarios precarios y empleos indecentes.

La cultura del individualismo es la cultura de la desconfianza, del piensa en ti porque nadie más lo hará. Pero es el resultado también  de un mercado voraz que ha secuestrado a  los jóvenes y los ha convertido en objetivo de las multinacionales  como dice hoy el escritor  Junot Diaz en  El País , diario español.

Hay que volver a la cultura del trabajo y de la meritocracia pero no del sacrificio como lo entiende el pensamiento liberal. Porque  el sacrificio de los protectores del “libre mercado” no es para todos igual.

No puedes hablarle a los jóvenes de sacrificio cuando están bombardeados por la publicidad de la opulencia y del dinero fácil, es decir, cuando la riqueza o la idea que tienen de la riqueza no les resulta tan lejana. Pregunten  si no a los jóvenes marroquíes a los que Europa les queda a solo 13 kms, la distancia que les separa  de España por el Estrecho de Gibraltar y que cruzan casi a diario para llegar a nuestras costas jugándose la vida.

El nivel del sacrificio de un país asi como su capacidad para generar  igualdad de oportunidades depende siempre del punto del que parten cada uno de sus individuos. Por eso no todos llegan a la misma meta ni en las mismas condiciones.

Por ellos es imprescindible ya  transitar de la cultura del individualismo y del sacrificio “neoliberal”hacia la cultura de la corresponsabilidad donde cada persona se siente responsable de la otra y del planeta. Y este cambio de pensamiento y de paradigma cultural debe ser compartido por los gobiernos, las empresas y la sociedad civil  que están llamados con urgencia a aprovechar el impulso de los jóvenes para que esta corresponsabilidad se instale en las reglas que rigen las políticas específicamente dirigidas a ellos pero que comprometen a todos los agentes públicos  y privados que operan en la gestión de lo que nos importa: la vida.

Want to Help People? Just Give Them Money

See on Scoop.itGestión sostenible del Gasto público

Data shows that direct cash transfers can lift people out of poverty.

anagn‘s insight:

Me parece muy interesante esta reflexión de Jaquelline Fuller, sobre si no puede ser más efectivo para la lucha contra la pobreza que los mismos afectados reciban la ayuda directamente para aliviar sus necesidades que hacerlo via Gobiernos u ONG.

 

Fuller se refiere al trabajo que dearrolla la empresa social GiveDirectly liderada  por dos jóvenes innovadores sociales ambos economistas de Harvard y que recientemente ha obtenido financiación de Google Giving para hacer escalable el proyecto.

 

GiveDirectly lleva el dinero donado directamente a las familias pobres sin restricciones. Y ha demostrado al financiador, Google, que contrariamente a lo que se pueda, prejuiciosamente suponer, la mayoría de estas familias gastan el dinero en cubrir sus necesidades básicas y no en lujos o "adicciones" como el alcohol o tabaco.

 

Fuller que ha trabajado durante años en Fundaciones como la de Bill Gates y que ahora trabaja para la Fundación de Google, atiende al hecho de si empresas sociales como Giving Directly o Charity Water van a revolucionar, gracias a la tecnología, el modo en que ayudamos a los más necesitados para cumplir el objetivo de sostenibilidad que busca cualquier programa para el desarrollo: que las personas, las comunidades necesitadas cuenten con medios propios para salir de la pobreza y de la exclusión económica y social.

 

Y lo hace con la visión más economicista que se le puede dar a la problema de la lucha contra la  pobreza y que puede resumirse en la cuestión que plantea en su artículo: ¿Qué pasaría si las ongs y los gobiernos con su ayuda al desarrollo tuvieran que demostrar que con un dólar hacen más por los pobres de lo que esos mismos pobres podrían hacer por si mismos con ese mismo dólar?

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Málaga Innovación Social


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Poco a poco, con mucho esfuerzo, y con la inestimable ayuda de Veva e Inés Cisneros se va a haciendo realidad este proyecto que me persigue desde 2005 de emprendimiento e innovación social que  sigo y persigo con empeño y entusiasmo de emprendedora social y que ahora, ya, es tuyo.

http://www.malagainnovacionsocial.com/