Un Curriculum, una historia.¿por qué contratar a “luchadores” y a “luchadoras”?.

¿por qué el mejor contrato puede que no se corresponda con el CV “perfecto”?  Regina Hartley trata de responder a esta pregunta en esta charla TED que seguro dará pistas importantes a los y las profesionales que trabajan en intermediación laboral,inclusión y diversidad.

Regina Hartley y otros/as colegas, también responsables de recursos humanos como ella, reconocen dos tipos de candidaturas en los procesos de selección: las de “cuchara de plata” y las de  “luchadores o luchadoras”. Las primeras pertenecen a aquellas personas con curriculums extraordinarios cuya vida fue determinada para el éxito gracias a sus condiciones de partida existenciales que le permitieron una buena educación, una buena red de contactos, en definitiva, que crecieron un entorno favorable para  su desarrollo personal y profesional.Las segundas corresponden a personas de extracción humilde y con curriculums aparentemente “desorientados” como resultado de una vida “difícil”. Partiendo de que ambas tienen el mismo nivel educativo requerido para un mismo puesto ¿a cuál contratarían y por qué? La Sra. Hartley tiene  argumentos, sociales, empresariales, económicos y vitales sobre los que apoyar la decisión de contratar al luchador o luchadora. Y todos son igualmente de rentables para la sociedad y para ti seas “cuchara de plata”  o luchadora resiliente. Un proceso de selección es una ventana desde la que asomarse a la vida. Porque detrás de cada CV hay una historia que es, de alguna manera, también la nuestra.

La “legitimidad” del poder político de las transnacionales: ¿Proceso irreversible?


El poder acumulado por las empresas transnacionales desde la segunda mitad del S. XX hasta la actualidad no solo ha sido económico sino también político. Este poder político se deja notar en el hecho de que ningún país del mundo queda ya al margen de su influencia, tal y como se ha demostrado tras la crisis financiera de 2008 con el fenómeno de la socialización de pérdidas decretada por muchos de los gobiernos de los más países afectados.

¿Cuál es el papel que en la actualidad deben jugar los gobiernos, la sociedad civil y la ciudadanía como verdaderos agentes del poder legítimo pero también las propias empresas locales o nacionales, para poner freno a la influencia de este poder, que no beneficia ni a la gente ni al planeta y que corre el riesgo de convertirse en un proceso no insostenible sino más bien irreversible.

Evolución de las empresas transnacionales. De la hegemonía del poder económico al poder económico y político.

Entre los muchos artículos divulgativos que el Transnational Institute publica para dar a conocer el poder real de las empresas transnacionales se encuentra esta infografía que revela con claridad su actual poder económico: en el tiempo que se tarda en leer, 25 de estas corporaciones habrán ganado ya  31 millones de dólares.un mundo corporativo

Esta misma institución publicaba en junio de este mismo año el informe sobre el Estado del poder en 2014, en el que además señalaba que tan solo el 0,001% de la población mundial (unas 100.000 personas) controlaban el equivalente a una quinta parte del PIB mundial.

La brecha entre ricos y pobres ha crecido de manera exponencial en los últimos 30 años en el mundo, la pregunta es obvia: ¿Cómo se ha llegado hasta aquí?

Por un lado y tal y como los datos corroboran, ello se ha debido a una creciente dependencia de las economías nacionales del sistema financiero internacional. Un sistema sin un ordenamiento internacional jurídico claro y en constante peligro de riesgo sistémico, si atendemos al hecho de que 48 de las 50 empresas más interconectadas del mundo son bancos, empresas de hedge funds o  servicios financieros.

Por otro lado, el tamaño, nivel de concentración y capacidad de influencia en la agenda política conseguidos por las empresas transnacionales en los últimos 30 años se ha dado gracias a una paulatina cesión de poder legítimo de los gobiernos en favor de los intereses comerciales, al amparo de la ideología neoliberal  promovida por estas empresas.

El poder de las transnacionales se deriva de su capacidad para acumular y concentrar capital, su capacidad de apropiación de la innovación y la tecnología (patentes) y de expansión en diversos países. Entre otros factores positivos de su éxito cabe destacar una gestión empresarial basada en una organización flexible de la producción y del trabajo determinadas por  las ventajas comparativas y competitivas de los países donde operan, tales como el coste de la mano de obra local, el acceso a recursos naturales, etc. Asimismo, su influencia sobre los consumidores a través del control de los medios de comunicación y sus exitosas estrategias de marketing por las que el valor de la marca es superior al del propio producto o servicio. Sigue leyendo

La corrupción en un país decente

La corrupción no puede ser tomada como el mal endémico de un país. Simplemente porque nos contagia y nos señala a todo un pueblo como el Prestige marcó en negro las costas azules del Cantábrico.
Y eso fue lo que hizo Rosa Díez pattiesta semana  en el Congreso: comparar la corrupción con el ébola una enfermedad que va camino de convertirse en endémica para un país como Liberia y para un continente como el africano.
Flaco favor. Claro que si atendemos a que no se invierte en los medios para frenar el contagio, en uno y otro caso, la enfermedad es inevitable.
Algo es claro en este asunto de la corrupción: la indignación ciudadana alimentada por una dirigida (y, en ocasiones, necesaria) crispación mediática impide a la ciudadanía pensar con objetividad sobre ciertos hechos.
Me refiero, en concreto, a algunos.
Lamentablemente hoy parece casi imposible evitar que, en cualquier organización decente, aparezcan ovejas negras y con ellas los casos de corrupción. Parece inevitable pero es controlable, como el ébola hasta que aparezca la vacuna.
Las organizaciones pueden y deben tener códigos éticos que atiendan con mano firme los casos y sus consecuencias.
Otro asunto es cuando la corrupción se convierte en “estructural” y en “modus operandi”.
Cuando un Presidente de gobierno como Aznar cobra comisiones por utilizar su influencia y experiencia como Jefe de Gobierno para que una empresa española consiguiera contratos en Libia  (ojo también corrupta porque entra en el juego, hacen falta dos para el tango) marca una tendencia en el comportamiento, desde luego nada ética, que puede contagiarse en la organización política y convertirse en estructural.
A mi todo este asunto de Aznar me recuerda mucho a cómo funciona la mafia. En la mafia no hay ovejas blancas con alguna inevitablemente negra. Si fuera así sería una organización decente con el mismo riesgo de corrupción que otras organizaciones decentes.
Creo que debemos reflexionar seria y críticamente sobre este hecho y explicarlo a la ciudadanía. No hay corruptos más o menos enriquecidos gracias al juego sucio. Ni corruptos más cultos o menos según en qué gastaron el crédito de las tarjetas opacas.
Simplemente hay inevitables corruptos en organizaciones mayoritariamente decentes o no.

Los nuevos pobres de la era global están en la clase media

El aumento de los nuevos súper ricos en el mundo   por  Chrystia Freeland es una de las charlas TEDX dedicadas a asuntos globales como la desigualdad y la pobreza.

Estas conferencias, tanto por las temáticas que abordan como por la originalidad de su formato, me resultan especialmente interesantes ya que en apenas veinte minutos el/la ponente debe exponer las principales ideas innovadoras/revolucionarias que sostienen su tesis o su  punto de vista relativo a un problema o un proyecto igualmente innovador o revolucionario.

A priori el título de la conferencia de la periodista Chrystia Freeland  parece alejarnos del que encabeza este post. Pero si tiene oportunidad de visionar la charla  comprobará el vínculo entre uno y otro y de ambos con la globalización y sus efectos: una multipolarización geográfica de la riqueza, un aumento sin precedentes en la historia reciente de la brecha entre los muy ricos y el resto de la sociedad y la consecuente desaparición de lo que entendíamos por una “necesaria” clase media debido a la aparición de otra nueva clase trabajadora empobrecida por una  “necesaria” precariedad laboral.

Señala Freeland en su conferencia que solo en Estados Unidos, hoy por hoy, el 1% de la población representa el 20% de la renta nacional  frente al 10%  que constituía en los años 70.

En los años 90 para entrar en la lista Forbes (la lista que anualmente publica la revista que lleva el mismo nombre con los hombres, sí, hombres, más poderosos y ricos del planeta)  bastaba con reconocer ingresos cercanos a los 400. 000 mil millones de dólares. En el 2013 esa misma cifra alcanza los 1,7 billones.

Una nueva  plutocracia neoliberal emerge sin problemas también en democracias sociales como las de Suecia, Finlandia o España. Nuestro país es ahora el segundo con más desigualdad social de Europa y en el que la brecha entre ricos y pobres más ha crecido en los últimos años.

A nivel mundial y según los datos de un informe realizado por Intermon Oxfam sobre la desigualdad en el mundo, las 85 personas más ricas del planeta poseen ingresos  equivalentes a los de la mitad. La influencia de este “club de  los 85 más ricos” en las agendas políticas de los Gobiernos es tal, que esta misma ONGD  habla ya de un auténtico  “secuestro de la democracia” y  Freeland de la sustitución de una plutocracia meritocrática por un  “capitalismo de amigos”.

Estamos, pues,  ante una élite económica con un poder político sin precedentes desde la revolución industrial.

Esta acumulación de poder es consecuencia, por un lado, de la extensión del paradigma económico neoliberal caracterizado por la desregulación, principalmente, de los servicios financieros, la baja presión fiscal sobre los más ricos, las privatizaciones en el sector público y una política de descrédito más o menos intencionada hacia la legitimidad de los sindicatos. Y, por otro, al empuje de dos nuevos motores económicos: la aparición de un mercado global y la revolución tecnológica.

La terciarización de las economías desarrolladas debida al traslado de la producción industrial a los países menos desarrollados que ha caracterizado las últimas décadas ha traído algunos aparentes beneficios. Entre ellos permitir a los consumidores de dichas economías acceder a productos más baratos y a los otros países sacar a miles de familias de una situación de pobreza extrema.  La revolución tecnológica que crea nuevos multimillonarios en un tiempo record  y en cualquier parte del mundo y que consigue que un país como India haya sido capaz de poner en órbita un satélite de bajo coste  tiene consecuencias para unos y para otros tan graves como complejas de combatir. Como el hecho, inevitable, de que esta revolución tecnológica, provoque  la desaparición de millones de empleos tradicionales en las economías desarrolladas  y que sea incapaz de crear empleo ni siquiera en una proporción aproximada.

Basta ver la plantilla de empresas líderes como Facebook, Apple o Microsoft.

Asimismo parece que hay una relación directa entre la competitividad de estas empresas y las  precarias condiciones laborales de los trabajadores de los países en los que   han deslocalizado su producción. No obstante parece que la principal ventaja competitiva de estos países es la existencia de una mano de obra barata amparada, casi siempre,  por una legislación laxa que favorece dicha precariedad.

Como hemos podido  constatar los avances tecnológicos y la aparición de un mercado global no han detenido una desigualdad social creciente que se traducirá en la falta de movilidad social, de igualdad de oportunidades para los individuos de cualquier país. En otras palabras, que el acceso a la educación cualificada y a los mejores empleos que  provee, puedan quedar en manos de la plutocracia del “capitalismo de amigos” y en sus diferentes grupos sociales.

La nueva pobreza  global se llama precariedad laboral y afecta a lo que conocíamos como clase media. La precariedad laboral va camino de convertirse en una condición política y económica que haya que mantener con carácter estructural para sostener el crecimiento económico.

Es un fenómeno que no encuentra país emergente o desarrollado que encare otro tipo de respuesta política distinta a la que marca la ortodoxia neoliberal. La clase media parece identificarse ya con ella.

Quizá sea esto lo que, desgraciadamente, lo que haga  que la precariedad laboral parezca imparable.

Algunas reflexiones sobre la Gobernanza de la Innovación social en Europa

dreamOs dejo el artículo que he tenido el  honor de publicar en la Revista P3T, Public Policies and Territory .

Abstract

“La regulación del Parlamento Europeo del Programa europeo para el Empleo y la Innovación Social es un avance hacia la gobernanza de la innovación social, en medio de una reinante confusión sobre el rol “vis a vis” del estado en un escenario post-crisis, en el que la ciudadanía ve incrementadas sus posiciones de vulnerabilidad, y donde las medidas de austeridad están generando oportunidades empresariales en sectores sociales, por ejemplo en la Sanidad y la Educación.

El reglamento hace hincapié en que tanto los fines como los medios de la Innovación social son sociales, aliviando así los efectos insostenibles del crecimiento económico. La gobernanza de la innovación social debe subordinar lo económico a los beneficios sociales, y debe favorecer la creación de capital relacional. Asimismo la innovación social debe funcionar como alternativa en los procesos de intermediación entre estado y ciudadanía, dejando a un lado el mercado, aunque ello parezca improbable. La regulación europea incluye nociones que provienen de plataformas contra la pobreza ofreciendo esperanza política, pero es mediante la sintonía de nuestra inteligencia social y colectiva que podremos donde hallaremos la esperanza para nuestro futuro” Puedes leerlo a continuación en castellano e inglés. Sigue leyendo

Los jóvenes latinoamericanos y el paro

empleo

Participo en un interesante foro de expertos y expertas en empleo de distintos países latinoamericanos en el que venimos debatiendo, desde hace unos días, sobre cuáles son, a nuestro juicio, los problemas que limitan el acceso a un empleo de los  jóvenes de uno y otro lado del océano.

Dejo aquí mi reflexión:

“Creo que, tras escuchar las reflexiones de los profesores Kliksberg, Biderbost, Zamagni y  Dembinski, los problemas que enfrentan nuestros jóvenes pueden agrupase en tres:

  1. Una economía que no genera empleo decente
  2. Una insuficiente protección social para los jóvenes
  3. La falta de una cultura de la “corresponsabilidad”

Algunas ideas que me permiten sostener esta afirmación.

Cuanto menores son los niveles de cualificación de una persona desempleada menores son también las oportunidades que tiene de encontrar un empleo. Sin embargo en los países del sur de Europa, como España, observamos como las tasas de desempleo de los jóvenes, con y sin estudios superiores,se van acercando peligrosamente. Es un síntoma más que revela la incapacidad de las economías afectadas por la crisis para crecer y crear empleo.  En la actualidad en España algo más del 50% de los jóvenes con estudios obligatorios están en paro al igual que lo están el 30% de los que finalizaron los estudios superiores. Esta falta de expectativas laborales está provocando el éxodo de muchos jóvenes titulados españoles hacia otros países de Europa y a los de otras economías emergentes. España, como dice Debinski, vive un suicidio forzoso inducido por una Europa políticamente incompetente para resolver sus actuales problemas sociales y económicos.

Coincido con el profesor Zamagni en que hay que ampliar “la banda ancha” del mercado y favorecer la participación de nuevas empresas animadas por el beneficio social por encima del económico que provean a los jóvenes de empleos decentes. El estímulo de la inversión pública es fundamental para que éstas sean sostenibles y para que dicha inversión cree empleo intensivo debe dirigirse, fundamentalmente, hacia los sectores de la economía de los cuidados como la educación, la sanidad, la atención a las dependencias, la movilidad y los transportes sostenibles y la alimentación saludable y, en general, hacia todas aquellas necesidades sociales irrenunciables para un país que quiere liderar los rankings de desarrollo humano, que no sería otra cosa que poner el conocimiento al servicio del bien común, de las personas y del planeta.

La falta de protección social afecta a las estructuras familiares pero determina también las posibilidades de emancipación de los jóvenes.

A la falta de empleo y por lo tanto de los ingresos esenciales para que esta emancipación sea posible, se une  a la falta de ayudas sociales como aquellas que facilitarían el acceso a una vivienda digna o a la educación superior. Educación, vivienda y empleo son los factores que determinan las dinámicas de emancipación y de exclusión social de los jóvenes. Las políticas de estado deben tener en cuenta el problema de la emancipación juvenil y no dejar que el mercado sea el único facilitador de la misma. En España lo sabemos bien. Porque en España la “burbuja “ inmobiliaria  trajo también otra burbuja : la de la falsa emancipación que no solo expulsó a muchos jóvenes del sistema educativo por los atrayentes salarios del sector de la construcción sino que además condenó a otros muchos a hipotecarse de por vida con la compra de una vivienda por la falta de políticas serias  que impulsaran el alquiler asequible y los de protección estatal. Muchos jóvenes hipotecados españoles  o que abandonaron los estudios para trabajar en la construcción son los nuevos excluidos, impedidos para acceder a más y mejor educación, a viajar y a desarrollarse como individuos libres y pensadores  críticos, cuando no, condenados a pagar a los bancos con salarios precarios y empleos indecentes.

La cultura del individualismo es la cultura de la desconfianza, del piensa en ti porque nadie más lo hará. Pero es el resultado también  de un mercado voraz que ha secuestrado a  los jóvenes y los ha convertido en objetivo de las multinacionales  como dice hoy el escritor  Junot Diaz en  El País , diario español.

Hay que volver a la cultura del trabajo y de la meritocracia pero no del sacrificio como lo entiende el pensamiento liberal. Porque  el sacrificio de los protectores del “libre mercado” no es para todos igual.

No puedes hablarle a los jóvenes de sacrificio cuando están bombardeados por la publicidad de la opulencia y del dinero fácil, es decir, cuando la riqueza o la idea que tienen de la riqueza no les resulta tan lejana. Pregunten  si no a los jóvenes marroquíes a los que Europa les queda a solo 13 kms, la distancia que les separa  de España por el Estrecho de Gibraltar y que cruzan casi a diario para llegar a nuestras costas jugándose la vida.

El nivel del sacrificio de un país asi como su capacidad para generar  igualdad de oportunidades depende siempre del punto del que parten cada uno de sus individuos. Por eso no todos llegan a la misma meta ni en las mismas condiciones.

Por ellos es imprescindible ya  transitar de la cultura del individualismo y del sacrificio “neoliberal”hacia la cultura de la corresponsabilidad donde cada persona se siente responsable de la otra y del planeta. Y este cambio de pensamiento y de paradigma cultural debe ser compartido por los gobiernos, las empresas y la sociedad civil  que están llamados con urgencia a aprovechar el impulso de los jóvenes para que esta corresponsabilidad se instale en las reglas que rigen las políticas específicamente dirigidas a ellos pero que comprometen a todos los agentes públicos  y privados que operan en la gestión de lo que nos importa: la vida.

5 Consejos existenciales para sobrevivir al desempleo en 2013 o 2014…

anay hector cooperación

Traigo  una noticia de esas que nadie se atreve a darte: este año, probablemente, y por desgracia, tampoco encontrarás trabajo. Y no me dirijo a ti, como individuo que busca empleo. Para eso ya vas a encontrar gente en la red que lo haga. Digo de toda una clase emergente de profesionales dedicados a darte consejos sobre tu relación con el empleo… dónde encontrarlo, qué es lo que quieren las empresas, me refiero, en definitiva, a todos esos blogs, grupos  y nuevos “gurus” del empleo y a esa infinidad de recomendaciones que, con todo el respeto, me recuerdan a la lista interminable de consejos de belleza que te encuentras en las revistas especializadas y que si las mujeres, concretamente, nos dedicásemos a cumplir llevaríamos al límite de la especie humana la máxima punk de terminar como “cadáveres exquisitos”.

Me dirijo a ti como integrante de un colectivo, de un grupo social, del que cualquiera somos ya candidatos a formar parte y que suman 6 millones de personas en este país y para los que hay que crear empleo.

Alguien debe decírtelo o recordártelo: esto va a requerir tiempo, más del que probablemente podamos o tú puedes soportar. El desempleo de la Europa del S. XXI no es para “sprinters” sino para corredores de fondo. Y si quieres llegar a la meta ponte ropa cómoda, despeja tu mente y mira firme el horizonte siendo consciente de que con cada paso tu mundo se hace un poco más grande y deja espacio a las oportunidades.

Voy a darte algunos consejos que forman parte de mi experiencia vital y la de la gente que quiero o que conozco o con las que he compartido experiencias parecidas sobre el desempleo y la búsqueda de empleo. Sigue leyendo