Urbanismo del cuidado

Hace unas semanas, Pepe Asenjo, histórico líder de los socialistas andaluces y una de las mentes más lúcidas que alberga el, a veces, páramo de la política local, me invitó a participar en un Foro de Expertos/as en Urbanismo (integrado por arquitectos/as relevantes y grandes urbanistas de la ciudad) y a aportar mis ideas para repensar el Urbanismo Socialdemócrata del S.XXI.

Aquí os dejo mi modesta contribución.

El urbanismo de la socialdemocracia  del S. XXI entiende la comunidad como un proyecto colaborativo abierto. Lo que tenemos en común: valores, costumbres, ideas, modos, etc., no son la condición de posibilidad de la comunidad, sino su resultado. En ese sentido, considera que lo común se genera colectivamente, porque el espacio común—público en el sentido más amplio del término (y no sólo de posesión del Estado)—también se genera colectivamente y porque las formas y los  modelos de convivencia los vamos modelando entre todas las personas que compartimos un lugar en un momento dado.

La participación política, la gobernanza de los asuntos públicos debe reclamar la participación del otro. (Incluso el individualismo demanda la participación del otro desde el respeto como forma de reconocer esa misma individualidad como tal).

La generación de lo común, de ese conjunto de bienes tangibles e intangibles cuyo beneficio es colectivo, se hace posible desde el cuidado y toda forma de cuidado presupone el reconocimiento del otro.

Entendemos el cuidado como una suerte de “valor primario” y una exigencia existencial, en tanto que requerimos del cuidado para subsistir y para existir. Por lo tanto, es el cuidado lo que hace posible la generación de ese universo de valores y hábitos que compartimos y el cuidado es, en sí mismo, una forma de implicarnos activamente en lo que nos afecta.

Vivimos un tiempo en el que los ciudadanos han dado la espalda a  las políticas urbanas basadas en proyectos estrella. La austeridad y la contracción del gasto público ineludiblemente nos llevan a reconsiderar esta política del proyecto “estrella” y, por tanto, a apostar por una acción que propicie un nuevo modelo de política para la ciudad, donde prima la innovación y la responsabilidad social con el territorio y con las personas.

Es necesario establecer redes de cuidado que permitan, antes que dedicar esfuerzos al proyecto estrella, atender a las necesidades cercanas. Debemos dar respuesta a problemas concretos en contextos específicos, en virtud de nuestras capacidades y valores.

Un “urbanismo del cuidado” entendido como un urbanismo de impacto en la política social, busca  las respuesta a los asuntos que, cotidianamente, marcan el presente de la ciudad. Por lo tanto tiene que:

  • Responder al desafío que supone  la falta de vivienda, no solo en cuanto a su acceso sino también al espectro de  situaciones que califica el desamparo, incluido el desahucio (derivado de la crisis hipotecaria).
  • Constituir espacios  para “formalizar la economía informal” y para las nuevas formas de asociación empresarial y de microempresas: desde la “dignificación” de la venta ambulante hasta los “hubs”. El urbanismo debe responder a la idea de ágora como marco de cuidado y de interacción económica y social.
  • Fomentar los espacios públicos que pongan en valor la diversidad: inmigrantes y etnias y la cultura del “barrio” como marcadores de una socialización en valores de pertenencia y de cuidado.
  • Ayudar a los ayuntamientos a  identificar  las necesidades de la comunidad y la dimensión real de su alcance político y social.
  • Implementar estrategias de “revitalización de la comunidad”, transformando solares abandonados en huertos urbanos, la calles y los barrios abandonados, las aceras y los parques en espacios para las artes integradas en el patrimonio de la comunidad.
  • Articular una amplia gama de actividades comunitarias de desarrollo económico que incluyen alojamiento, empleo y servicios sociales.
  • Y por encima de todo, evitar las visiones cortoplacistas y especulativas sobre el mercado de la vivienda, y apostar por estrategias a largo plazo para satisfacer las necesidades prioritarias que impulsan una cultura de la “vivienda justa” que elimina las barreras “socioeconómicas” que condicionan la elección particular de vivir en el barrio o municipio donde se decide “Convivir y vivir”.
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Relevos y Revelaciones

Mucho se  ha debatido  y opinado en los distintos medios de comunicación sobre los cambios producidos en el seno del PSOE andaluz tras la elección de José Antonio Griñán como secretario general del Partido, un asunto que, en mi opinión, ha creado un estado favorable para trasladar a la militancia y al electorado socialistas que el partido sabe afrontar las nuevas realidades sociales desde la responsabilidad, el consenso y la participación .

Los socialistas estamos por ello de enhorabuena.

Confieso mi simpatía, empatía y cierta identificación con el discurso de Griñán. Confieso que echaba de menos en esta turbulenta crisis a un economista hablar de política y a un político hablar de economía y más concretamente, a alguien en Andalucía hablar de la economía y de la política desde un paradigma socialdemócrata ,sin pudor a reconocer que ambas son sistemas interrelacionados de distribución de poder , de acceso a los recursos y de focalización de necesidades ideados por personas y con efectos sobre las personas y cuya gestión nos diferencia y nos debe seguir diferenciando a los socialistas de la derecha.

Es conveniente significar este esfuerzo del Presidente Griñán por incorporar el debate económico a su discurso.La economía es una ciencia muy compleja que ha adolecido de cierto tratamiento, opaco, “ingenieril”, lleno de categorizaciones incomprensibles para la mayoría social a la que esta ciencia reconoce según la categoría que asigna a los individuos que la integra : inversor, emprendedor, trabajador ,contribuyente, consumidor , especulador…..
Griñán con su discurso (y hablo del discurso porque la política necesita de la palabra) ha devuelto al ciudadano al centro de la política pero también al centro de la problemática de la actividad económica.Y esto es bueno.Porque es necesario situar al ciudadano en el centro del debate político. Ahora bien, no de cualquier forma. Por ejemplo,ahí está Javier Arenas líder andaluz del Partido Popular que se empeña en señalar al ciudadano como víctima de una  especie política homicida (la del psoe) que aniquila sus intereses (los particulares) y a la que culpa íntegramente de su situación.

Por el contrario,Griñán se dirige al mismo ciudadano como un agente activo en la construcción de la realidad compleja en la que vive y que por ello puede participar responsablemente de las soluciones a los problemas que se generan dentro de ella.

Estos ejemplos pueden parecer conclusiones “reducionistas” pero son ilustrativos de dos formas radicalmente distintas de relación de los partidos de Gobierno con la ciudadanía: una donde el partido es permisivo con el ciudadano que desestima su responsabilidad individual para trasladarla a la del estado y por tanto en cierta medida cómplice de un proceso de deslegitimación contra el mismo estado y  otra donde el partido político parte de la idea de que el reconocimiento de la responsabilidad individual es imprescindible  para la construcción de una “responsabilidad de estado”, legítimamente reconocido por todos.
La imagen del ciudadano víctima frente al ciudadano activo y responsable encaja muy bien en el ideario del PP y en particular en el de Javier Arenas. Por eso no es extraño que contraten al padre de la pequeña Mari Luz (víctima según parece de un error judicial y por tanto para los del PP de mal gobierno socialista de la justicia) como asesor del PP en temas penales o no sorprende que los populares encajen tan mal iniciativas ciudadanas como la de“estoloarreglamosentretodos.org” a la que  tachan de estar auspiciada por el PSOE .
Lamentable. Para la democracia, claro.
La buena noticia es que directa o indirectamente del discurso socialista de Griñán se desprende que hay una apuesta del Partido por la Gobernanza política,esa que considera al individuo del siglo XXI dentro de la categoría activa que le acompañará toda su vida: la categoría de ciudadano.
La “Gobernanza Socialista” es una verdadera revelación para el Partido en Andalucía que ya viene desarrollando, desde hace algún tiempo, nuevos instrumentos de participación ciudadana que están contribuyendo a la creación de un espacio político “peer to peer”, donde la ciudadanía (no sólo electores y militantes) intercambia intereses, propuestas y conocimiento sobre la realidad social y sus problemas.

En los partidos como en cualquier otra organización, la militancia con responsabilidades está sometida a una casuística de relevo debido principalmente a las dinámicas participativas y de elección que le son propias y que vienen recogidas en sus estatutos. Sobre éstas influyen también otros  factores como la formación, la capacidad, la edad o el género que revelan que ser militante ya no es suficiente y  explica esa frase sarcástica con la que algunos dirigentes resumen el asunto de las sustituciones: que los cementerios están llenos de imprescindibles.

Hay un peligro en todo este debate sobre los relevos dentro de los partidos y es el de que a fuerza de categorizar nos olvidemos de algo fundamental para la política y el gobierno que es tener y reconocer, en términos de igualdad, la”capacidad”.Gobernar es un trabajo muy complejo que requiere de capacidades  y cualidades concretas.

Pero no confundamos.

Un gobernante (hombre o mujer)se diferencia de un tecnócrata ,entre otras cosas,porque el gobernante está preocupado porque el ciudadano entienda sus ideas y los objetivos que persigue y el tecnócrata por aclarar  su gestión con miles de datos que difícilmente podrán contrastar la mayoría de los votantes.

La reciente reforma sanitaria promovida por el Presidente Obama es un ejemplo de ello: al final de toda su campaña y tras la aprobación de la Ley estoy segura de que somos más los que nos hemos quedado con la idea de que Obama garantizará el acceso a la sanidad a los más vulnerables  que los que pueden explicar con algo de detalle  cómo lo va a hacer y a cuántas personas va a beneficiar .

Pero en el debate de los relevos dentro de los partidos hay otro riesgo más que, en mi opinión,  puede llevarles a una especie de “gatopardismo” político circunstancial donde es necesario aferrarse al discurso del cambio  para que, precisamente, nada cambie desmotivando con ello a su principal fuente de activismo y compromiso: la militancia.

Para evitar ambos riesgos  los partidos de gobierno tienen que repensar por un lado sus sistemas de  participación interna y por otro los de su relación con la ciudadanía . Porque como nos enseñó Felipe González ,heredero de esos maestros del socialismo que fueron Willy Brant y  Olof Palme, la socialdemocracia es una ideología que se renueva en sus propuestas porque en su praxis afronta la realidad social como un proceso en continuo cambio y porque para un partido socialdemócrata estos sistemas constituyen un eje imprescindible sobre el que articular las propuestas  de nuestro programa político.

En el fondo de toda esta cuestión sobre la relación entre ciudadanía, gobernantes, políticos , militantes y electores pienso que subyace la idea de que el legítimo relevo de  un partido de gobierno socialdemócrata se encuentra en su sistema de relaciones con la ciudadanía y en la forma e intensidad de la participación ciudadana en la construcción de  su programa político.

Simplemente por esa afectación vital que conlleva la categoría de “ciudadano” …. una categoría  intemporal que engloba, para nuestra satisfacción,  cualquier otra categoría y  lo más importante a toda “generación” en si misma.