Algunas reflexiones sobre la Gobernanza de la Innovación social en Europa

dreamOs dejo el artículo que he tenido el  honor de publicar en la Revista P3T, Public Policies and Territory .

Abstract

“La regulación del Parlamento Europeo del Programa europeo para el Empleo y la Innovación Social es un avance hacia la gobernanza de la innovación social, en medio de una reinante confusión sobre el rol “vis a vis” del estado en un escenario post-crisis, en el que la ciudadanía ve incrementadas sus posiciones de vulnerabilidad, y donde las medidas de austeridad están generando oportunidades empresariales en sectores sociales, por ejemplo en la Sanidad y la Educación.

El reglamento hace hincapié en que tanto los fines como los medios de la Innovación social son sociales, aliviando así los efectos insostenibles del crecimiento económico. La gobernanza de la innovación social debe subordinar lo económico a los beneficios sociales, y debe favorecer la creación de capital relacional. Asimismo la innovación social debe funcionar como alternativa en los procesos de intermediación entre estado y ciudadanía, dejando a un lado el mercado, aunque ello parezca improbable. La regulación europea incluye nociones que provienen de plataformas contra la pobreza ofreciendo esperanza política, pero es mediante la sintonía de nuestra inteligencia social y colectiva que podremos donde hallaremos la esperanza para nuestro futuro” Puedes leerlo a continuación en castellano e inglés. Sigue leyendo

Austeridad Responsable

El traspaso de poderes allí donde gobernaba el PSOE  y donde gobernará el Partido Popular tras ganar las elecciones del 22M está convirtiéndose en un espectáculo lamentable que demuestra, una vez más, que lo que puede ser bueno para un partido no tiene por qué serlo para el país.

Unos y otros andan enzarzados en una polémica alrededor de las cuentas públicas de las CC AA que desde luego no contribuye a reforzar la necesaria confianza en nuestro país que exigen los mercados.Tampoco la actitud crítica, casi alarmista, del Partido Popular sobre el asunto parece contrarrestar la desesperanza en la que viven miles de españoles  que buscan en estos momentos un empleo.Al contrario, parece contribuir a acelerar el malestar social hacia el Gobierno que se siente en las calles.

El rédito de ese malestar puede ser bueno para la cuenta electoral del Partido Popular pero no para el balance de su probable Gobierno.Porque como partido líder, el PP tiene una responsabilidad  en este asunto, que trasciende la simple “auditoría de cuentas” y que consiste,en primer lugar, en desvelar la forma en la que va  a gestionar la  “cuenta de expectativas” de la que millones de españoles les ha hecho titulares.

Quiero confiar en que  Rajoy y su equipo sabrán retomar las riendas de una situación que siguiendo esa visión alarmista que parece haberse instalado en el imaginario colectivo, puede desembocar en conflicto político y social.

El  PP debe y puede hacerlo.Tiene gente en sus equipos conscientes de que tan duro es gobernar las expectativas como gobernar la desesperanza.

El debate sobre la crisis y el déficit público tiene un diccionario propio que incluye términos como recortes, austeridad, despilfarro, ajustes, reducción, deuda…y que  sobrevuelan  en acertada  o desacertada combinanción sobre los derechos sociales como un buitre al acecho del moribundo. Y esta es una  imagen que dirige la mirada del espectador  hacia el afectado y  el “aprovechado” pero no al responsable.

Si la crisis es un proceso económico al que los mercados parecen delegarse,casi en exclusiva, en la intervención del estado,la actual debacle de los partidos europeos en el gobierno no puede explicarse sin tener  en cuenta su gestión de la misma,es decir, sin atender al conjunto de decisiones adoptadas sobre la distribución de los costes que ha provocado y que sufren una mayoría de los ciudadanos.

Sucede,por tanto,que los Gobernantes de la salida de la crisis siguen enfrentados a un problema de reparto de pérdidas en lugar de a un ejercicio de austeridad responsable con los ciudadanos. Tienen sobre la mesa de sus despachos una tijera gigantesca,un mapa social de Europa y una campaña de marketing para convencernos de la insostenibilidad de las cuentas públicas,el despilfarro de los Servicios Públicos, de la viabilidad de la bajada de impuestos o … de todo lo contrario.

De esta mesa de decisiones saldrá el corte del traje con el que España y el resto de Europa vestirán su futuro.


Lo importante no es participar

En este paradigma 2.0 en el que nos movemos la participación resulta un factor necesario para la constitución de redes y para la construcción de conocimiento colectivo.

El conocimiento colectivo es producto del aprendizaje compartido en el marco del conjunto de  valores de los que somos portadores cada uno de los ciudadanos/as del territorio.La Gestión de estos valores,como dice Manolo Zafra, constituye la acción política.

La participación es un “mantra” que repetimos los operadores públicos que trabajamos en Pactos y Acuerdos de diverso contenido social, económico o ambiental.Hay pactos para casi todo: por la Diversidad, por el Territorio Sostenible.Pactos por la buena vecindad y Acuerdos para salvar las especies locales.Hay Pactos por el Empleo y Convenios Colectivos.Y hay Acuerdos que invitan a nuevos Acuerdos y Pactos redactados en un impecable infinitivo como prueba de lo que nunca se llegará a alcanzar.

Los Pactos y los Acuerdos reconocibles por la mayoría de la Sociedad son aquellos que se establecen entre los que llamamos “Agentes representativos del Territorio” y son signos de salud democrática y  en alguna medida, expresiones formales de su Capital  Social.

La atención a Pactos y a Acuerdos es máxime cuando quien promueve un pacto es el  Gobierno , son los partidos políticos,  o los representantes vecinales o locales porque casi siempre se inscriben en contextos de cierta tensión social.

Invitamos a pactar, a partir de diagnósticos comunes,a compartir ideas. En definitiva, tratamos de promover fórmulas de compromiso que implícitamente evidencian la necesidad de acercamiento de posiciones en la búsqueda de soluciones a los problemas del Territorio.

Participar es necesario pero comprometerse con acciones y medidas concretas y llevarlas a cabo resulta imprescindible. La Gobernanza de los asuntos públicos, del interés General, es decir la articulación de esa tarea colectiva que supone un desarrollo social y económico, justo,responsable y sostenible requiere de una participación efectiva pero sobre todo de un compromiso real, esto es cuantificable, evaluable y permanentemente abierto a la Ciudadanía.

Sigo manteniendo desde hace años que el gran problema que acarrea los  procesos abiertos de innovación en políticas públicas, especialmente a nivel local,es el de la representatividad en los mismos de algunos interlocutores.Y digo “Representatividad”entendida ésta como la capacidad de dichos interlocutores para movilizar o proveer de acción colectiva.

Los Diagnósticos participativos son útiles para estos procesos de innovación pública abierta. Y empiezan a tener su proyección en la acción electoral de algunas organizaciones políticas.Pero la elección de los agentes informantes y la gestión de la información que se desea obtener con estos diagnósticos son claves para su efectividad, ya que  existe el riesgo  de convertirlos en simples  paneles de expertos centrados en los problemas específicos que cada uno de estos expertos detecta en su ámbito de trabajo o de especialización.Este riesgo procede de la escasa o nula cultura del trabajo político o del Gobierno en red en los territorios y de una idea equivocada extendida entre los agentes del territorio de que la RED sirve básicamente para el intercambio de información o difusión de lo que hacemos.

Creo que si los agentes de un territorio están más pendientes de saber qué hace el otro y no  de por qué lo hace terminarán acumulando cantidades ingentes de información pero no necesariamente de conocimiento. Y el conocimiento mutuo, entendido como un aprendizaje interactivo y sostenible , es la base del compromiso y de la acción colectiva.

Vuelvo al asunto de la representatividad  ¿hacen falta de miles de socios o votos para que una entidad se siente en la misma mesa que el Gobierno para negociar? ¿Es esto, hoy por hoy, garantía suficiente para el desarrollo y el cumplimento un compromiso colectivo, ciudadano?

El compromiso es un acto muy personal e individual.Viene determinado por los valores individuales y de la escala que damos a los valores sociales, esos que estamos dispuestos a compartir.

De lo que no cabe duda es que las REDES  en internet  están siendo ejemplo de como una  persona, un ciudadano cualquiera puede conseguir el compromiso de otros muchos para un ojetivo concreto: desde montar empresas (IWEEKEND de Málaga es un ejemplo) hasta actuar sobre algo que le parece injusto a él y a cientos más.No me refiero  sólo al poder de convocatoria sino al poder del compromiso efectivo.Un hermoso ejemplo los encontramos en los pledgebanks,instrumentos más solidarios e innovadores que los Bancos del Tiempo.Funcionan más o menos asi:  Un vecino se compromete a comprar 500 árboles para replobar el bosque cercano si otros 500 vecinos se compormeten a plantarlos el día D. Ese día D aparecen mil personas para llevarlo a cabo.Esto es acción colectiva: esa capacidad de movilización hacia el compromiso que da sentido y legitimidad a  la representatividad ciudadana.

Me gusta pensar y creer que  mi representatividad como la de cualquier  otra ciudadana no depende de  cuántos están detrás  sino de quienes se comprometen a ir conmigo.

Gobernanza Local y Diversidad Cultural



 

“Aún en una situación ideal, las minorías no pueden demandar más que la autonomía cultural. La cultura sin política—esto es, sin historia y un contexto nacional—se vuelve folklorismo insulso y Volk-barbarismo.”

HANNAH ARENDT. “The Minority Question”. En Jewish Writing.


Gobernanza y Multiculturalidad

La gobernanza, el multiculturalismo y la interculturalidad son algo más que modelos políticos. Son herramientas propias de una misma ética, conceptos que comparten, de algún modo, un mismo espíritu.

El valor de la tolerancia, la apuesta por la integración y el compromiso con la igualdad, son inmanentes a toda concepción democrática de la vida política. Presuponen la participación como un requisito fundamental para la gestión de lo común. Implican el reconocimiento de las capacidades de cualquiera para contribuir a solucionar los problemas de todos.

Entendiendo a la ciudadanía como el principal grupo de interés de la Administración, la gobernanza se aboca a conseguir la participación directa de las personas, las que son democráticamente representadas en las mismas estructuras políticas. La gobernanza supone, por tanto, la articulación de la Administración Local y de las empresas, asociaciones y demás organizaciones, bajo la premisa de que producir los cambios necesarios para mejorar las condiciones laborales, vitales, culturales y sociales de la ciudadanía es una tarea colectiva que requiere del esfuerzo y la participación de todos los agentes y actores de la sociedad.

En el ámbito de la cultural, un reconocimiento análogo de la necesidad de acoger una participación amplia y diversa lleva el nombre de “multiculturalidad”, desde donde se busca involucrar diferentes voces, distintas tradiciones y diversos legados culturales