El Programa de Trabajo Garantizado de la Candidatura de Málaga para la Gente: Una apuesta por la innovación social en las políticas públicas

Trabajo_Garantizado

El trabajo garantizado es una propuesta de política económica con una sólida garantía jurídica ya que el Derecho al Trabajo viene recogido explícitamente en el artículo 35.1 de la Constitución  por lo que obliga al Estado a garantizar este derecho a todos los españoles y españolas.

Pero a diferencia de otras propuestas económicas de corte neoliberal, orientadas a dar casi todo  el protagonismo de la gestión de las políticas de empleo al sector privado, con el mercado como regulador de las relaciones laborales, el trabajo garantizado otorga un papel al sector público en la creación de empleos allí donde las demandas sociales y ambientales tampoco  están suficientemente cubiertas por el sector privado. Las razones de este “déficit de atención” hacia estas demandas se encuentran principalmente en la falta de voluntad política de los gobiernos competentes o  en  la  “insuficiente” rentabilidad económica que ve el sector privado para invertir en ellas.

Estas necesidades se enmarcan dentro de lo que conocemos como  Economía de los Cuidados, es decir, con todas aquellas actividades relacionadas con la atención al bienestar de las personas, con la protección de la cultura y el patrimonio histórico y, muy especialmente, con las que cuidan del planeta.

Gran parte de las mismas son atendidas gracias al trabajo de las mujeres en el ámbito familiar y por el voluntariado de la comunidad pero sin el reconocimiento económico que supone su aportación al crecimiento y la estabilidad económica y social del país.

¿En qué consiste la Política de Trabajo Garantizado?

Es un programa universal gracias al cual, el Gobierno de la nación en colaboración con los Ayuntamientos, ofrece un empleo a cualquier persona que esté preparada y dispuesta para trabajar, sin importar su experiencia profesional, cualificación, sexo o edad.

Su objetivo es crear empleo directo ya que parte de una premisa: que no haya empleo no quiere decir que no haya trabajo, pregunten, si no, a las personas cuidadoras.

Contempla tres tipos de retribuciones fijas, no negociables, que dignificarían los salarios en el ya  “precarizado” mercado laboral, que van desde los 1.200 brutos mensuales para las personas cualificadas hasta los algo más de 800 euros para las personas sin cualificación. La retribución no es sólo salarial, sino que incluye también otros pagos no salariales como cotizaciones a la Seguridad Social, ayudas para transporte, permiso por vacaciones, por paternidad y maternidad y por enfermedad.

De esta forma la retribución salarial del empleo garantizado se convierte en una alternativa más eficiente económica y socialmente a cualquier forma de prestación asistencial reduciendo las aportaciones presupuestarias al respecto.

Es más eficiente y viable, también, que otras medidas de fomento de políticas de empleo locales, ya que el Trabajo Garantizado evita intermediarios y  gracias a ello, sobrecostes y la creación de redes clientelares

¿Cuál es el papel de los ayuntamientos en su aplicación?

La gestión y aplicación de los programas de Trabajo Garantizado corresponde a las administraciones públicas locales. Para llevarlos a cabo  deben contar con una red de organizaciones/entidades públicas privadas socialmente responsables, de fuerte arraigo en la comunidad. En cualquier caso el Ayuntamiento  debe garantizar a toda la ciudadanía el derecho a proponer y decidir sobre el diseño concreto de los programas de empleo en su distrito o comunidad, programas que atenderían necesidades, insistimos, no cubiertas.

¿Cuál son las ventajas del  Programas de Trabajo Garantizado sobre otros programas de empleo y desarrollo local?

Los Programas locales de Trabajo Garantizado no crean distorsiones en las dinámicas de la economía local. Ni tampoco convierten el empleo en un recurso asistencial y puntual que termina dejando, de nuevo, a la persona beneficiaria a su suerte en el mercado.  Al contrario, se integran dentro de las mismas contribuyendo a la creación de riqueza y empleo con ventajas sobre las políticas tradicionales de desarrollo local, ya que:

  • Promueven la actividad en sectores de la economía local donde más trabajo hay y sin embargo donde menos empleo decente y suficiente se crea. Hablamos de la Economía de los cuidados, del cuidado del planeta y del cuidado de las personas, y de la cultura, entre otros.
  • Aumentan el nivel de cualificación de las población activa ya que las personas con derecho a EG estarían en mejores condiciones de obtener un certificado de profesionalidad lo que las acredita para moverse decentemente en el mercado de trabajo. Esto es especialmente importante para Málaga donde el 70% de la población solo tiene estudios primarios o secundarios finalizados.
  • Fomentan la innovación y el emprendimiento social: el Trabajo Garantizado no compite con el sector público ni con el privado ya que llega allí donde no éstos no llegan por lo que estimula las iniciativas socialmente emprendedoras que nacen de la comunidad.

Desde Málaga para la Gente queremos impulsar un Programa Local de Trabajo Garantizado que actúe como estímulo sobre el conjunto de las políticas de desarrollo local con una clara orientación hacia las personas, hacia sus derechos y hacia la satisfacción de sus necesidades.

Creemos que como propuesta económica, el Trabajo Garantizado sitúa la rentabilidad social y ambiental al mismo nivel que la rentabilidad económica y que puede frenar la extensión de los criterios neoliberales basados en el pensamiento único de la “rentabilidad del mercado” que mueven las actuales políticas de desarrollo local. Son estos criterios los que están dibujando el panorama de presente y de futuro nada alentador para el empleo en la ciudad de Málaga, donde el paro empieza  a ser crónico para las personas mayores de 40 años, donde  desde el Ayuntamiento se alienta a la precariedad en la contratación -recordemos  los contratos a 3.95 euros/hora  de los vigilantes de los Museos, Ruso y Pompidou, o donde las organizaciones empresariales reconocen su incapacidad para crear las  más de 15 mil empresas con una media de cuatro trabajadores/as que serían necesarias  para que el paro descendiese del 20% .

Por ello en nuestro voto del próximo 24 de mayo se encuentra una decisión mucho más trascendente que la de solo cambiar de color político el Ayuntamiento como es la de obligar, por Derecho, a que el Estado cuide de todos y todas y no solo del “mercado de unos pocos”.

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8 miedos a superar para montar una empresa tan original y arriesgada como http://www.publikdemand.com/

See on Scoop.itActivos en las políticas de empleo

Courtney Powell es la fundadora y CEO de la compañía PublikDemand una web 2.0 dedicada a recoger las reclamaciones y la consecuente indignación, de los consumidores de productos y servicios de las grandes corporaciones norteamericanas.

La arriesgada idea empresarial de Powell (luego os digo el porqué) gira en torno a la conocida frustración del consumidor que espera horas al teléfono luchando contra lo que la operadora califica como “política comercial de la empresa” y que le impide llevar a cabo demandas tan aparentemente sencillas como cambiar su billete de avión o modificar las condiciones de un seguro contratado.

PublikDemand no es una organización  de consumidores como las que conocemos, sino mas bien un repositorio de quejas y sugerencias de mejora , en torno a nuestra relación, como clientes, con estas corporaciones y donde los reclamantes pueden crear si quieren hasta su propia comunidad en Facebook (p.e. una de afectados por la política comercial de Rynair).

Con PublikDemand, Courtney Powell ve una oportunidad de negocio en la canalización de esta frustración y de la “soledad” del consumidor ante las políticas de las grandes empresas, que puede ser sumamente rentable para los intereses de ambos, de consumidores y de corporaciones. Porque, por un lado gracias a la publicación de su reclamación el consumidor se siente escuchado, comprendido y valorado e incluso “armado” para crear una comunidad “on line” con otros afectados pero, por otro, y aquí viene la ventaja para las empresas, también puede contribuir mediante sus sugerencias de mejora , a que estas empresas incrementen la calidad de sus productos y servicios y desarrollando procesos innovadores para ello.

Sintetizando diría que es una idea de negocio de innovación social abierta basada en la reclamación-queja del consumidor.

De innovación social porque presta atención un problema para la sociedad: el aislamiento, la frustración del consumidor, más allá de las leyes que lo amparan, y, abierta porque utiliza la comunicación 2.0. para mejorar la relación cliente-empresa y la capacidad competitiva de las empresas gracias a las sugerencias de los consumidores enfocadas a cambiar la estrategia comercial de la empresa.

Courtney Powell cuenta en su blog, en un post que difunde Women 2.0, las barreras que sus propios miedos creaban y que  obstaculizaban el desarrollo de su idea de negocio.

Sinceramente es lo mejor que he leído al respecto en mucho tiempo ya que sacar adelante una startup como PublikDemand no debió ser nada sencillo. Pienso en cómo Powell tuvo que convencer a sus inversores de que la “recolectar” la  mala reputación comercial de las empresas era un negocio interesante ya que podrían ayudarlas a mejorar y a ser más competitivas.

Porque hubiera sido más fácil para ella venderles técnicas para limpiar la reputación corporativa de las empresas (por lo que seguro estarían dispuestas a pagar y mucho en el marco de su estrategia RSE) que convencerles de  usar la mala reputación que los consumidores dan a las corporaciones para mejorar su relación con éstos y su competitividad.

Alucinante.

La CEO de PublikDemand cuenta haber superado 8 miedos:

Miedo 1.”Soy demasiado vieja demasiado joven”

Cuenta lo que has vivido y aprendido y no el número de años que has invertido. La edad es un miedo que cumple años. Es un enemigo al acecho permanente , cargado de estereotipos y que nos ataca con la palabra “experiencia” y sus adjetivos , poca o nada o que nos premia con otros como “mucha” o “alta”. Aférrate a lo que sabes. Tu verdadero escudo.

Miedo 2.”No fui a Stanford”

El miedo a no estar en el club de los “elegidos”. Stanford es además de una de las tres primeras universidades del mundo hoy por hoy el Templo mundial del conocimiento en innovación social, como sabemos. Powell se refiere al mismo como si aquí en España nos frenase el miedo a habernos graduado en una Universidad Pública o a no tener un MBA por alguna de las instituciones académicas de referencia para el mundo de los negocios. El talento se forja con el conocimiento pero éste no siempre va a asociado a un título de prestigio. Para los innovadores sociales el equivalente puede ser algo como un “no me han seleccionado para el Momentum Project del BBVA” o descartado por AShoka o no haber realizado un Master en el Insituto de Innovación de ESADE

Miedo 3. “No conozco a nadie en startups”

En Silicon Valley no estás solo, dice Powell que siempre hay actividades para hacer networking y conocer a emprendedores que compartirán contigo experiencias y consejos. Para hacer negocios como para hacer amigos debes superar tu miedo a conocer gente.

Miedo 4. “No tengo un euro”

Hay miedos tan reales como la evidencia misma 😉 y no tener dinero es uno de ellos. Powell dice que si tu idea de negocio es buena el dinero te encontrará (en Europa esto es un handicap,  como nos cuenta The Economist).

Para ello es conveniente que te enfrentes a participar de los encuentros con inversores como los organizdos por   Business Angels. En ese tipo de encuentros es donde pones en práctica todas tus capacidades adquiridas Piensa que cuando vas a una de estas rondas con inversores no vas a una entrevista de trabajo sino a “vivir” una experiencia de trabajo.

Miedo 5. “No sé programar”

Bueno tampoco hace falta que te cases con un ingeniero informático. Tan solo busca esa “media naranja” que a nivel “tecnológico” te falta para que la empresa pueda ponerse en marcha. La barrera tecnológica solo se supera porque tu poder de convicción te lleva a encontrar a ese socio o socia “técnicamente” va a hacer tu idea viable y accesible.

Miedo 6.” No sé como vender”

No hay miedo a vender si sabes, dice Powell, aprender de la gente y de sus problemas y si dejas de obsesionarte con formarte en grandes estrategias de marketing y técnicas de venta. La capacidad para empatizar, analizar, diagnosticar y reconocer son claves para llegar a tus clientes. Son cualidades alineadas con la idea de que lo que vendemos son emociones e historias más que productos o servicios. Si tu producto o servicio te emociona ya lo estás de alguna forma “vendiendo”.

Miedo 7. “Soy una mujer”

Que es casi como decir soy una superviviente de la historia. Aquí Powell se supera y dice claramente que a ella no le ha parado nada por ser mujer y además avisa: si alguien te responde negativamente por ser mujer es que claramente estás hablando con la persona equivocada. Así que quien tiene que tener miedo es él o ella y no tú.

Miedo 8. “Tengo miedo al fracaso”

Hay que pedir al miedo como a la fuerza que te acompañe. Piensa que el error va acompañado de la oportunidad, de una próxima vez para empezar. Honestidad y cautela frenan este miedo y si, a pesar de ello como dice Powell, finalmente tu idea cae en “saco roto” date un tiempo y empieza otra vez.

A Courtney Powell puedes seguirla en su blog aquí : http://courtneypowell.tumblr.com

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Salud, alimentación y pobreza. Los pobres del 1º mundo, ¿se alimentan o gestionan el hambre?.The Center for hunger free communities

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La creciente  problemática  sobre la salud infantil es algo que hasta ahora  parecía impensable que pudiera unir  al primer y tercer mundo debido a que el número de pobres sigue aumentando de forma alarmante en las sociedades desarrolladas.

En unas, las más pobres, porque el hambre sigue siendo el resultado de la pobreza estructural que asola a sus países de pertenencia , y en las otras, en las desarrolladas, porque las rentas más bajas gestionan su alimentación de manera poco saludable.

La información sobre los hábitos saludables en la alimentación para ambas comunidades es importante (es un eje transversal de actuación en los programas de ayuda humanitaria contra el hambre) pero de poca efectividad si lo que las familias tienen como accesible, según  su renta, para comer en unas y otras sociedades es lo peor de la escala alimenticia.

Por ello la pobreza empuja a comunidades del primer y tercer mundo  a no plantearse “qué deben comer” sino simplemente “qué podemos comer”, esto es,  se enfrentan  no a la gestión de una alimentación sana  sino la gestión del mismo hambre.

Me ha gustado particularmente esta iniciativa norteamericana para la investigación contra el hambre y la vulnerabilidad económica. Cuando una Universidad se plantea este problema como línea de investigación está contribuyendo a denunciar las condiciones de pobreza y de vulnerabilidad vital en la que se encuentran inmersas miles de familias del primer mundo.

Y eso es lo que hace el Centro para comunidades libres del hambre (Center for hunger Free Communities)  un proyecto  de la Drexel University’s School of Public Health de Philadelphia con los siguientes objetivos :

  • Encontrar soluciones de base científica para la lucha contra el hambre y la vulnerabilidad económica  de las  comunidades pobres
  • Informar  y monitorizar las consecuencias sobre la salud del hambre y la pobreza
  • Conectar los nodos de conocimiento sobre gestión del hambre y la pobreza   para investigar sobre políticas  que funcionen Establecer y apoyar un diáologo a nivel nacional sobre la pobreza.

Integrar las iniciativas de hábitos alimenticios saludables para la población con aquellas de erradicación de la pobreza o de actuación en casos de vulnerabilidad económica garantizarían una mayo efectividad de los programas de salud preventiva en las sociedades desarrolladas enfrentadas,repito, a un aumento significativo de los niveles de pobreza.

El link al Center for hunger free communities :  www.centerforhungerfreecommunities.org

Comprendiendo la innovación social y su capacidad para crear empleo


 Hace algunos días alguien me preguntaba que había pasado con mi  activismo declarado sobre la Responsabilidad Social de las Empresas que parecía haber quedado relegado a un segundo plano a juzgar por mis posts sobre innovación social.Le contesté que era una tendencia con la que me iba identificando durante mi última etapa en la Diputación de  Málaga. Hoy por hoy la RSE me interesa como estrategia empresarial de innovación social, es decir,  cuando deja sentir sus efectos  positivamente en la resolución de problemas sociales  o ambientales y especialmente aquellos que afectan a la calidad de vida de los trabajadores y a la situación de desventaja laboral de las mujeres.

Personalmente sigo creyendo en aquella RSE con la que nos ilusionó Kofi Anan, la del Global Compact, con las empresas  como embajadoras de los derechos sociales y de las libertades civiles, gracias a la ventaja que les proporciona la única ley que no parece entender de fronteras como es la ley de libre mercado.Pero pienso que para avanzar en la RSE  es necesario contar con un marco político  que favorezca el desarrollo económico sostenible o socialmente responsable, donde los operadores económicos y sociales, públicos y privados, y el mismo Gobierno, entiendan que el emprendimiento, los negocios, en general, y su impacto en el mercado, han de dar respuesta efectiva  a los retos y a problemas sociales, como el desempleo; que es absolutamente lo contrario, a “hacer negocios” con estos mismos problemas como  promueve el paradigma económico neoliberal.Este marco daría, obviamente, una nueva orientación a las políticas activas de inserción laboral, especialmente para los colectivos más vulnerables, hacia programas que incentiven  la creación de empresas sociales, de negocios de innovación social, que desarrollan servicios y productos para los integrantes de la  base de la pirámide social, desde su doble condición de “empleables” y consumidores. Y más. Porque este nuevo marco daría cobertura, también, a otras políticas ahora en el punto de mira de los recortes presupuestarios  como las de cooperación al desarrollo y 0,7% ¿ por qué no considerar la capacidad  de nuestros programas de Ayuda Internacional , (como los de reconstrucción tras catástrofes naturales o conflictos bélicos) de “ayudar” también a nuestras pymes socialmente  responsables a ampliar su mercado? ¿no pueden contribuir a la internacionalización del sector con su participación en estos programas?

Si algo he aprendido de mi experiencia de trabajo  para impulsar una Gobernanza de las políticas de empleo, a nivel local, basada en la Responsabilidad Social Compartida como principio transversal, es que su éxito radica en implicar a los representantes de aquellos agentes del territorio,  empresas, instituciones y sociedad civil que son verdaderos promotores de innovación social y  en crear un entorno colaborativo de conocimiento alrededor de su visión sobre los problemas sociales y los resultados de su intervención innovadora en los mismos. La creación de este entorno sigue siendo para mi  un reto profesional: cómo configurar una comunidad de conocimiento integrada por innovadores que se impliquen en un cambio que trascienda de la gestión eficiente de programas públicos de empleo o  programas de Responsabilidad Social Empresarial. Innovadores  dispuestos, en definitiva , a transformar los sistemas (económico, político y social) en lugar de destinar y buscar ingentes recursos y esfuerzos para que la comunidad, especialmente a los más vulnerables, aprenda a  sobrevivir en la marginalidad de dichos sistemas. Si, suena idealista. Pero sin idealismo no hay esperanza. Y sin esperanza ningún atisbo de cambio. Es lo que tiene emprender, que te empuja a entender la esperanza como un estado de supervivencia, de permanente conquista, donde   el riesgo , la pasión y la frustración te empujan siempre hacia un origen incierto.

Entiendo que la innovación social es la respuesta a un reto, a un problema cuyo resultado es más que una cifra: es un cambio cultural para la comunidad, que permite su avance en condiciones de equidad y respeto  ambiental. Por ejemplo: no es lo mismo que para reducir la tasa de desempleo  planteemos programas con retos/objetivos  del tipo “necesitamos que al final del proceso formativo  el 40% de los alumnos tengan un contrato laboral “ que  “necesitamos un proyecto que proporcione empleo regular al 40% de los desempleados del Distrito X”. Este segundo planteamiento invita a la innovación social porque  el objetivo a conseguir es la integración de las personas mientras que para el primero las soluciones pueden encajar perfectamente en los programas clásicos de inserción cuyo compendio de ineficacias viene recogido en la reciente reforma laboral.

La inserción laboral es circunstancial porque encontrar un trabajo no te hace empleable para siempre. Sin embargo, la integración laboral es mucho más que eso : es una dinámica individual (subjetiva) y social (pública) para el empleo sostenible que  responde con éxito a políticas de responsabilidad social compartida.

La innovación social  requiere de  políticas públicas, de acciones lideradas por ciudadanos  concretadas en fórmulas de negocio para el mercado, que tienen a la persona  y al planeta en el eje de sus actuaciones, al conocimiento y la tecnología como instrumentos de actuación  y a la sociedad como beneficiaria final.

Los innovadores sociales son reconocibles por:

  • Su carácter emprendedor
  • Hablar de comunidad, de ciudadanía, en lugar de  mercado  y reconocerla como la mejor aliada para su idea de negocio
  • Su confianza  en la tecnología, la ciencia y el conocimiento compartido como catalizadores del progreso en igualdad
  • Por sus profundas convicciones éticas de justicia con las  personas  y  con el planeta, valores que impulsan toda su actividad emprendedora

En la Europa de la Estrategia 2020 los negocios inclusivos y los negocios por la base de la pirámide emergen en el ideario de la innovación social por su impacto sobre el empleo. Son negocios de base tecnológica, socialmente innovadora, enfocados al  diseño, producción y provisión de productos y servicios para un segmento cada vez mayor de la base de la pirámide al que el Estado empieza a marginar y a trasladar el interés por el mismo a las grandes empresas.

Frente al “gran negocio” de los “grandes problemas” surgen las “empresas sociales”,  enfocadas hacia el empoderamiento de los nuevos grupos vulnerables postcrisis que emergen con fuerza en la comunidad, nuevos grupos sociales que desconocían la pobreza y cuya  “preparación social” les convierte en activos necesarios para el éxito económico de este tipo de empresas. Por tanto y aunque podrían darse coincidencias, estas empresas sociales no son empresas de inserción en las que su actividad está claramente enfocada a conseguir la inserción social de personas en exclusión con un itinerario en transición para el empleo. Aunque la ley  exija viabilidad económica al proyecto, las empresas de inserción dependen en gran medida de la existencia de cláusulas sociales en el  mercado público y de serios programas de RSE. Las empresas sociales, en cambio, dependen de su capacidad de crear mercado con soluciones  sociales,económicas y ambientales para y con su comunidad.

La estrategia europea 2020 recoge el reto de dar cobertura  a estas nuevas empresas sociales, como alternativas viables al modelo precario de liberalización de los servicios del sector público que nuestro Gobierno presenta ante Europa como la única vía para salir de la  crisis, crear empleo y dar curso a la vez a su obsesión por el déficit cero. Pero para que el Programa de innovación social comunitario tenga éxito necesitamos que Europa esté dispuesta a recuperar el liderazgo mundial en reconocimiento de derechos sociales y ciudadanos. Y que sus Gobiernos confíen  más en el poder ciudadano que en el “Santo Mercado”.

De ahí el papel protagónico de las nuevas  empresas sociales  en la Europa de la Innovación social ya que enfocan la gestión de estos retos sobre la base del perfil del emprendedor- innovador social que señalé antes. Por eso son candidatas perfectas a establecer alianzas con el sector público  introduciendo la innovación social en el gobierno de los problemas sociales para mantener las condiciones de igualdad en el ejercicio de derechos fundamentales como la sanidad, la educación y el empleo, pero por encima de todo, para generar un cambio cultural en la sociedad  hacia una conciencia del valor compartido sobre un principio fundamental : que la vida no es negocio para el mercado.

Y ese es el verdadero reto de aquel Gobierno que no quiera plegarse a las exigencias de los mercados financieros,es decir , obligarse, por  primas de riesgo,  a poner precio  “low cost” a algo incalculable como es la vida de los ciudadanos a los que representan.

Los recortes en las políticas activas de empleo:¿Alguien teme al parado?

El Gobierno ha anunciado un recorte de más de 1.500 millones de euros en las políticas activas de empleo. El Ministro de Hacienda y Administraciones Públicas, Cristobal Montoro, anunció que los recortes afectarían a aquellos programas de formación y empleo y a las bonificaciones para la contratación que, a pesar de su “buen nombre”, han resultado ineficaces.

La importancia que un Gobierno da a un problema social y, con ello, a los instrumentos para su Gobernanza, se manifiesta en el presupuesto que destina a su solución.

En el caso de las políticas activas de empleo, el Gobierno ha comunicado a los más de cinco millones de desempleados que, como algunos de los programas destinados a su inserción laboral no funcionan, éstos no se van a reorientar sino que directamente serán eliminados para ahorrar costes y así cumplir con los objetivos del déficit.

Toda una declaración de lo que este Gobierno entiende por política, y, más concretamente, por política activa de empleo. Y de que, en realidad, donde tiene puesto el foco de atención es en el despido y no en el empleo.

Si la reforma laboral ha sacado a la calle a miles de empleados preocupados por sus puestos de trabajo, este “puyazo” a las políticas de empleo debería sacudir a los cinco millones de desempleados de este país que, abnegados, copan los servicios públicos de empleo de cualquier ciudad española.

Desde hace años vengo defendiendo la necesaria reorientación de algunos programas de empleo cuyo impacto inicial en la mejora de la capacitación profesional de sus beneficiarios no se traduce en incrementos de la inserción laboral. Por ejemplo, los talleres de empleo o las escuelas taller tendrían que haber transitado ya hacia formas más innovadoras para la inserción laboral como las “empresas sociales” o las “empresas de inserción”.

Muchos/as técnicos/as de empleo han compartido conmigo su preocupación por el hecho de que algunos programas de formación para el empleo incitan a lo que los operadores de servicios públicos llaman “clientelismo en la atención”, especialmente en el medio rural. Estos programas crean circuitos de dependencia en torno a ellos mismos y ocasionan brechas salariales en el mercado laboral en el que inciden (en ocasiones generan agravios entre municipios cercanos entre si).

Las cuantías de las becas por formación o adquisición de experiencia profesional (que van desde los 900€ para el participante en un taller de empleo hasta los 1.698 € de un programa IGS) tienen mayor impacto en la redistribución de la riqueza que en la inserción laboral que es su verdadero propósito. Son becas que superan los salarios del sector privado por el mismo trabajo que desarrollan los participantes de estos programas. Una vez finalizados, muchos de estos participantes enfrentan la realidad de no encontrar empleo en aquello para lo que se han formado y/o de recibir salarios muy por debajo de la beca que recibían, lo que refuerza actitudes clientelistas condicionadas por sus bajas expectativas sobre el mercado laboral. Lógicamente, para que la coherencia entre estos programas y la realidad del mercado sea posible hay que empezar subiendo el salario mínimo interprofesional.

Con todo no se puede dejar de reconocer el favorable impacto de estos programas, por ejemplo, en el mantenimiento de algunos servicios públicos municipales y en su contribución en la adquisición de competencias básicas para el empleo de muchas personas desempleadas que, de otra forma, no hubieran tenido una oportunidad para ello.

Una evaluación consecuente con el escenario actual de desempleo en este país puede reorientar los programas de formación y empleo hacia iniciativas de innovación social que provean de dichos servicios, y en las que la economía social y las ONG, en particular, pueden desempeñar un importante papel de transformación económica y social.

Pero cuando un Gobierno como el de España elimina del presupuesto las partidas destinadas a programas que afectan a una mayoría social castigada por la crisis, como son los millones de personas desempleadas, no solo priva a la sociedad de la oportunidad de innovar – y con ello de mejorar y progresar – sino que derrumba a sus afectados ante la imagen desenfocada de su misma esperanza.

PD. La Vanguardia amplia hoy, 1 de Abril,  la información : Sindicatos y patronal tendrán 1.000 millones menos para la formación.Montoro reduce drásticamente la financiación de los agentes sociales | CC.OO. y UGT creen que Rajoy trata de disolver el poder sindical en España

PD 2. En, El Economista, la CEOE reconoce,indirectamente,que todavía no saben cómo van a gestionar la Formación Profesional

Las empresas sociales pueden rescatar a las ONGs de los recortes: Consejos para conseguirlo

Via Scoop.itInnovacion y Responsabilidad Social

The Guardian lanzó recientemente una comunidad de emprendedores sociales  para compartir experiencias sobre los proyectos sociales que desarrollan principalmente en U.K.  Es, en este momento, uno de los repositorios más interesantes, junto a los de las universidades de Standford y Harvard, de proyectos de Innovación Social.

En esta “network” me he topado con el artículo de Nick Micinski, uno de los responsables “The Migrant and Refugee Communities Forum”, en el que anima a las organizaciones sin ánimo de lucro a convertir sus programas de acción social (principalmente aquellos que se mantienen con fondos y ayudas públicas) en empresas sociales para “salvarlos” de los posibles efectos letales de los recortes en el presupuesto público.

The Migrant and Refugee Communities Forum, una ONG de ayuda a inmigrantes y refugiados, veía, con temor, el cierre, de dos de sus proyectos sociales debido al recorte de fondos: el de apoyo profesional a los dentistas extranjeros-inmigrantes y refugiados que llegan a Reino Unido y el de formación en medios sociales digitales para este mismo colectivo.

Ambos proyectos son ahora empresas sociales. Me ha llamado la atención la empresa social surgida del segundo programa, el de formación, llamada  “Integrated Media UK”  que es todo un ejemplo de negocio por la base: ofrece cursos de formación en “Digital Social Media” por una tarifa fija de £100  por mes, con descuentos para los colectivos de atención y, para los más jóvenes, además, prácticas en empresas del sector.

Micinski comparte las lecciones aprendidas en todo este proceso y las resume en 4 consejos o líneas- guía:

1.-  Busca dentro de tu organización la idea para la empresa social.

Se trata de aprovechar la “experiencia” y el conocimiento adquirido por tu entidad en el desarrollo de los proyectos como inversión inicial para la empresa social. ¡Es una empresa, tenlo presente!   Montar una cafetería como empresa social cuando tu ong se dedica a la alfabetización digital p.e. requiere de una inversión y un esfuerzo mayores que en el caso de que el negocio social tenga que ver con lo que ya sabéis hacer.

2.-Empieza con pruebas piloto sobre la idea de negocio

Cambiar es siempre un reto para cualquier organización. También para las no lucrativas. Usa la ONG y los proyectos como banco de pruebas antes de lanzar la empresa.Comprueba si los usuarios pueden pagar por alguno de los servicios  que provees y cuánto.Se trata de pensar en “negocios por la base”, en servicios y productos de gran calidad que son muy competitivos porque han sido adaptados a los niveles de renta de sus clientes.

3.- Diversifica la fuente de ingresos

Significa diversificar el riesgo, es el principio básico de cualquier inversión. Grábalo en el ADN del negocio.

4.- Los “clientes” ya no son los “usuarios”

La empresa social no se dirige a los beneficiarios de los proyectos sociales de la ONG sino a un mercado concreto de clientes a los que provee de productos y servicios que debido a su coste difícilmente pueden comprar en otras empresas del sector.

Esta empresa social se diferencia del modelo de  empresa de inserción español precisamente por el fin de su creación.En las empresas de inserción (que deben ser rentables aunque sin ánimo de lucro) el objetivo principal es integrar a personas en  riesgo de exclusión social mediante un itinerario de inserción laboral en dicha empresa. En el modelo de empresa social que estamos comentando, el objetivo es mantener un proyecto social vendiendo servicios y productos a precios asequibles para la base de la pirámide de sociedad.

Busca, por tanto la integración de nuevos consumidores en un nuevo “mercado social”.